Vamos a preparar una receta de jabón de sosa especialmente suave y emoliente para que podamos utilizarlo sin reservas como jabón de higiene corporal y facial. Por eso, este jabón está formulado con un sobre engrasado alto (de un 10%) y elaborado con mantecas vegetales y arcillas.
CÓMO HACER UN JABÓN CORPORAL NATURAL por el método de saponificación en frío 2

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El concepto de sobre engrasado y porqué es importante: el sobre engrasado significa que a un mismo kilo de aceite le ponemos menos cantidad de sosa con lo que una parte del aceite no queda saponificado. Con esto conseguimos, por una parte, garantizar que no existe exceso de sosa en el jabón y por otra, una mayor suavidad y emoliencia de éste.

Esto quiere decir que los jabones con un sobre engrasado bajo (0%-2%) tendrán una mayor dureza y duración que puede ser interesante, seguramente, si queremos elaborar un jabón para la limpieza del hogar. Sin embargo, esta misma dureza y la baja capacidad emoliente de un jabón con un sobre engrasado bajo lo harán menos adecuado de cara al uso personal y el cuidado de la piel.

El sobre engrasado se calcula con una calculadora online de saponificación (https://comohacerjabones.com/calculadora-de-saponificacion/), pero si os resulta demasiado complicado podéis simplemente prepararlo utilizando la fórmula que aquí adjuntamos.

Antes de comenzar: Es fundamental recordar que la sosa cáustica es peligrosa, por eso deberemos protegernos con guantes y gafas y también evitaremos respirar los gases que se desprenden de la reacción de la sosa con el agua. Es necesario que preparéis pues la lejía* (mezcla de sosa y agua) en un lugar ventilado.

Y también siempre recordad verter la sosa en el agua, y nunca al revés, pues de lo contrario corréis el riesgo de que se produzca una reacción demasiado extrema.

Será necesario que te proveas de unos cuantos utensilios necesarios para poder elaborar jabones saponificados en frío que es el método que utilizaremos de preferencia pues los aceites con los que se elaboran estos jabones conservan todas sus propiedades cuando utilizamos el método en frío.

Necesitaremos:

Recipientes de vidrio resistentes al calor donde poder disolver la soda y trazar el jabón.

Una balanza de precisión para pesar los aceites y demás (al gramo más cercano)

Una batidora de mano y una varilla de batir.

Una espátula para verter la pasta de jabón en los moldes.

Un termómetro graduado hasta 100 ° Celsius.

Ropa de protección, guantes, gafas, mascarilla…  para manipular la sosa cáustica con seguridad.

Moldes para los jabones. Los mejores son los de silicona, pero también pueden servir de plástico (bastará con introducirlos media hora antes de desmoldarlos en el congelador para conseguir extraer el jabón.

Vinagre (el vinagre neutraliza el efecto corrosivo de la sosa si nos salpica sosa o pasta de jabón)

Empezaremos pesando todos los ingredientes. Parecen muchos aceites, pero al final, pensad que con estos jabones tenemos para lavarnos al menos durante un año. Para unos 4-5 jabones, según el grosor en que deseéis cortarlos, utilizaremos:

Ingredientes:

200 gr de aceite de coco (50%)

100 gr de aceite de oliva (25%)

100 gr de manteca de karité (25%)

150 ml de agua

61,70 gr de Soda para 2% de sobreengrasado (a recalcular según necesidad)

Una cucharada sopera de arcilla (que agregaremos a los aceites base)

En el momento de la traza añadiremos:

16 gr de Miel /aceite de oliva (4% de sobreengrasado)

16 gr de manteca de karité (4% de sobreengrasado)

4 gr de Aceite Esencial de Lavanda Verdadera (2%)

4 gr de Aceite Esencial de Romero con Verbenona (2%)

Sobreengrasado total 10% (2% de “base” + 8% en la traza) El resultado final es de un sobreengrasado más bien alto pues el destino de este jabón será el cuidado facial.

Comenzamos:

Es importante ser preciso a la hora de pesar los ingredientes pues demasiada sosa y poca grasa hará que el jabón sea áspero e irritante para la piel. Por el contrario, una cantidad insuficiente de sosa y demasiada grasa producirá un jabón demasiado blando o imposible de trazar.

Las “Adiciones” son todos los ingredientes que agregaremos a nuestra pasta de jabón después de trazarla.

Siempre derretiremos las grasas y mantecas que sea preciso derretir al baño maría pues se conservarán mejor sus propiedades.

Antes de mezclar la sosa con los aceites, deberéis aseguraros de que ambos componentes están a la misma temperatura. Se recomienda que tanto la lejía como los aceites y mantecas estén a una temperatura de entre 40 °C y 50 ° C. Por eso, a veces es necesario esperar un poco a que se entibien.

El proceso de elaboración:

Verted lentamente la sosa en los aceites, nunca al revés. Ahora es interesante usar la batidora de mano pues conseguiremos trazar nuestro jabón mucho más rápido.

La “traza” se caracteriza por un espesamiento de la pasta de jabón. Cuando al sacar la batidora la pasta deje rastro y tenga la consistencia de unas natillas, entonces estará lista.

El momento de las adiciones:

Ciertas adiciones finales, particularmente fragancias sintéticas, aceleran la traza y endurecen el jabón muy rápidamente. En este caso, la miel y las mantecas aceleran mucho el proceso y vais a ver que la traza se espesa mucho, por eso tendréis que actuar muy rápido y remover bien.

16 gr de Miel /también posible aceite de oliva (4% de sobreengrasado)

16 gr de manteca de karité (4% de sobreengrasado)

4 gr de Aceite Esencial de Lavanda Verdadera (2%)

4 gr de Aceite Esencial de Romero con Verbenona (2%)

Enmoldamos:

Ya podemos proceder a en moldar nuestros jabones. Los mantendremos tapados con una manta de microfibra para que el proceso de saponificación siga su curso.

Antes de desmoldarlos y cortarlos deberemos esperar a que se endurezcan un mínimo de 24 horas dependiendo del jabón.

Proceso de curación:

Una vez que nuestros jabones hayan sido secados y cortados, los dejaremos madurar para que su ph baje y sus propiedades emolientes se acentúen. De esta forma, endurecerán y perderán agua de modo que se derretirán menos rápidamente al contacto con el agua y también formarán más espuma.

Como veréis en el video, nuestros jabones son de color verdoso porque les hemos añadido arcilla verde. Si queréis que queden claritos sólo tenéis que ponerles arcilla blanca.

Un mínimo de 40 días será necesario, pero si los dejamos más tiempo no pasa nada. Si los jabones están bien hechos cuanto más maduren mayor será su calidad.

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