¿Por qué preocuparnos de elaborar este sofisticado desodorante cuyo principio activo, el zinc ricinoleate, sólo puede conseguirse en tiendas especializadas?

La respuesta es que el zinc ricinoleato, compuesto natural derivado del aceite de ricino, es el único principio activo que evita el olor corporal sin impedir la transpiración dado que no tiene ningún tipo de efecto biocida. Es por ello que respeta la flora bacteriana natural de nuestra piel mejor que ningún otro desodorante que podamos preparar.

Mucha gente utiliza un spray pulverizador en el que diluye una cucharada de bicarbonato en agua caliente. Y lo cierto es que funciona muy bien por las cualidades desodorizantes del bicarbonato. Sin embargo, tiene un ligero efecto antibacteriano que con el uso diario puede llegar a resecar e irritar las pieles más sensibles.

Si tenéis pues una piel sensible o afectada de dermatitis, éste es, sin duda, el desodorante que necesitáis preparar dado que el zinc ricinoleato natural nunca os dará ningún tipo de problema.

VAMOS CON LA RECETA

Ingredientes:

FASE OLEOSA

15 g. aceite de coco fraccionado

3 g. de cera auto emulsionante tipo olivem

2 g. de zinc ricinoleato

FASE ACUOSA

35 g. de hidrolato de hamamelis

1’5 g. de óxido de zinc

2 g. de polvo de arroz o de maicena

FASE FINAL

12 gotas de conservante Leucidal

1 gramo o una cápsula de vitamina E

 

PROCEDIMIENTO:

Fase oleosa: Pondremos al baño maría la fase oleosa con el aceite de coco, en el que derretiremos lentamente el zinc ricinoleato y el emulsionante.

Fase acuosa: A la vez, pondremos otro recipiente al baño maría con el hidrolato de hamamelis. Verteremos el óxido de zinc y la maizena en el hidrolato ahasta que se amalgamen perfectamente y sin dejar de remover.

Ambas fases no deberían superar una temperatura de 70 grados para que los componentes de nuestra mezcla no pierdan propiedades.

Ahora incorporaremos la fase acuosa (el hidrolato junto con el óxido y la maizena) a la fase oleosa sin dejar de remover con la varilla.

Ya podemos apagar el fuego y añadir la cápsula de vitamina E y unas 12 gotas del conservante Leucidal, que es el que mejor se adapta a las pieles sensibles.

Tan sólo recordar que la vitamina E es necesaria para evitar que el aceite que lleva nuestra preparación se oxide. Y que el conservante es necesario para evitar que las preparaciones que contienen agua, como ésta, se enmohezcan.

Ahora ya podremos envasar, preferiblemente en un envase roll-on de vidrio como éste.

¿POR QUÉ ESTOS INGREDIENTES Y NO OTROS?

Aceite de coco fraccionado: Nos hemos decidido por el aceite de coco fraccionado porque además de ser muy ligero y tener una baja viscosidad (cuestión importante si queremos que el desodorante sea de fácil aplicación) es, además incoloro y soluble con otros aceites. Gracias a los ácidos cáprico y caprílico que contiene tiene de por sí un ligero efecto bactericida, además de calmante y emoliente de la piel. Y, todo esto, sin taponar los poros ni impedir que la piel transpire.

El Olivem como cera autoemulsionante (aunque también es posible utilizar otras) proporciona emulsiones hidratantes y emolientes, muy finas y penetrantes y sin sensación grasa pues es una cera de origen natural obtenida a partir del aceite de oliva.

El ricinoleato de zinc es el ingrediente clave de nuestra receta: Se trata de un compuesto derivado natural del aceite de ricino que absorbe los olores atrapando las moléculas de olor que se forman durante el proceso de transpiración. Además, el zinc ricinoleate no actúa como bactericida ni fungicida por lo que no afecta a la flora natural de la piel y no impide el proceso natural de transpiración. En lugar de actuar como antitranspirante, recubre las sustancias malolientes para que desaparezca el olor desagradable. Y ésta es la razón por la que lo hemos escogido para preparar nuestro desodorante, dado que es el activo más hipoalergénico que existe de entre todos los activos para desodorantes. Si tenéis problemas de dermatitis, alergias o psoriasis en vuestra piel, este desodorante es el menos problemático que podéis usar.

Hidrolato de hamamelis: El hidrolato de hamamelis tiene propiedades astringentes, purificantes y tonificantes. La hamamelis ayuda a cerrar los poros y revitaliza la piel además de aportarle frescor.

Óxido de zinc: Como sabéis, además de sus cualidades fotoprotectoras, el óxido de zinc es altamente emoliente, por eso se utiliza también en las pomadas y ungüentos para el pañal de los bebés. Y tiene además un efecto antimicrobiano que evita el mal olor corporal.

Polvos de arroz o maicena: Su función es únicamente la de mejorar el tacto y contribuir a mantener la piel seca sin evitar la transpiración ni obstruir los poros, por supuesto.

Utilizamos leucidal como conservante de preferencia porque es un conservante natural basado en un péptido antimicrobiano derivado de las bacterias del ácido láctico, Leuconostoc kimchii. Además de su poder conservante contra distintos tipos de microorganismos y bacterias, es un activo hidratante en sí, tanto para la piel como para el cabello.

La vitamina E es un potente antioxidante que protege a las células de agresiones como la contaminación, los pesticidas, el estrés, el tabaco, secuestrando los radicales libres de oxígeno. Además, es un gran preservativo que alarga la caducidad de los productos que contienen grasas o aceites.

VAMOS CON EL VÍDEO

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