El movimiento de la cosmética natural, también denominado “slow”, fue iniciado en el 2012 por el belga Julien Kaibeck, a imitación del movimiento “slow” food, e intenta dar respuesta al “greenwashing” y a la avalancha de productos “milagrosos” que, a menudo, las empresas “verdes” intentan vendernos sin que tengan en realidad la consideración de productos ecológicos pues están elaborados con petroquímica e ingredientes sintéticos, a pesar de la publicidad “verde” que promocionan.

*Greenwashing: Este concepto fue apodado por David Bellamy, con motivo de la celebración del día de la tierra en el año 1990. En aquel momento ya resaltó la hipocresía de algunas empresas, que colocaban sus productos acompañados de maravillosas y bonitas imágenes de la naturaleza, resaltando un compromiso con el medio ambiente que era realmente cuestionable.

«Se trata de empresas que ofrecen productos que limpian a la perfección por su eficacia con colores verdes e imágenes de naturaleza y “frescor “, pero que, en su producción, contaminan seriamente las aguas de ríos cercanos. O ofrecen una imagen de salud perfecta (Cosmética), pero en realidad contienen grandes cantidades de componentes químicos que evidentemente contaminan y perjudican también la salud. Lamentablemente, existen también marcas de cosmética natural que no son tan “bio” como se anuncian y para ello es muy importante saber leer las etiquetas y las composiciones de los productos que consumimos».

La cosmética “slow” fomenta un consumo más sensible y productos de belleza más razonables. Menos productos, más orgánicos, recetas caseras simples, y especialmente, gestos e ingredientes cosméticos que respetan el medio ambiente.

 LOS 4 PILARES DEL MOVIMIENTO DE LA COSMÉTICA “SLOW” SE RESUMEN EN: Fuente: (https://www.slow-cosmetique.com)

1. ES ECOLÓGICA:

Una cosmética sin petroquímicos (vaselinas), plásticos, toxicidad o contaminantes. Sin polución y con ingredientes naturales orgánicos. Una cosmética basada en productos y activos locales (con plantas y aceites originarios de la zona donde se produce). Una cosmética que recicla envases y materiales siempre que es posible y que respeta el entorno donde se produce.

2. ES SANA:

Respetuosa con los seres vivos humanos, vegetales y animales. Y que evita las sustancias que son perturbadores endocrinos o que se acumulan e intoxican nuestro organismo como los parabenos.

3. ES INTELIGENTE:

Trata de atender a las necesidades reales de la piel y aportarle principios activos realmente necesarios. Porque consumir más no siempre es consumir mejor.

4. ES RAZONABLE:

Es una cosmética que hace promesas realistas y factibles y que no pretende vender soluciones imposibles o fraudulentas. Ofreciendo además un precio justo y ético porque el placer también puede ser razonable. Y porque la simplicidad es el más grande de los lujos.

EL QUINTO PILAR ES DE APORTACIÓN PROPIA y forma parte de la filosofía que compartiré a través de esta página.

Para nosotros, desde naturamatters, la cosmética natural ha de ser además minimalista.

¿Y por qué “minimalista?: Porque si un producto o “solución” cosmética funciona con tres ingredientes naturales y saludables no necesitamos gastar más dinero o recursos para elaborarlo y, además, según determinadas mezclas y sinergias de componentes, puede resultar incluso contraproducente. No siempre más es mejor.

Sentirse bien con uno mism@ es importante, por eso no estamos en contra de la idea de querer corregir imperfecciones faciales con maquillaje o de querer evitar las manchas y las arrugas. Sin embargo, dentro de nuestro concepto minimalista de la cosmética, nuestra máxima es: menos, es más.

La piel, para conservar su barrera lipídica y la capa de bacterias saprofitas que la protegen sólo necesita tres componentes: un buen jabón que limpie, pero no destruya las bacterias beneficiosas que protegen nuestra piel, agua para hidratarla y grasas naturales para nutrirla.

Y esto se consigue con tres ingredientes básicos: jabón natural, agua, y aceites vegetales naturales que nos aporten grasas de calidad. Sabemos de la cantidad de literatura y de páginas web que formulan complicadas recetas de cremas con fase acuosa y fase grasa. Formular una crema con fase acuosa, aunque interesante, complica mucho cualquier receta porque donde hay agua es necesario añadir un conservante, más o menos natural. Y aquí entramos en conflicto con el tema de los conservantes que siempre, en mayor o menor medida, son biocidas. Lógicamente, los conservantes sintéticos son aún más problemáticos que los que pueda utilizar la industria de la cosmética natural.

Sin embargo, formular una crema con grasas vegetales es muy sencillo, y sólo requiere de un poco de vitamina E para evitar el enranciamiento de las grasas. A esto es a lo que no referíamos cuando hablábamos de la actitud minimalista que desde aquí os proponemos.

Muchas veces, menos es más y si no es necesario formular una crema con complicados ingredientes, nuestra actitud será la de hacernos la vida más simple y sencilla.

Esto no será un obstáculo para que a veces ofrezcamos algunas recetas más complicadas para las personas con tiempo libre y ganas, pero, en cualquier caso, que sepáis que la verdadera hidratación de la piel es interna y que mucho más importante que formular una crema que contenga agua, es beberla diariamente. Con la piel, esa es la mejor solución. En cambio, los aceites y las grasas sí son importantes para nutrirla y conservarla bella por más tiempo.

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