Los sabañones son lesiones cutáneas debidas a que la piel ha estado expuesta a un cambio brusco de temperatura. Esta exposición hace que los vasos sanguíneos de la zona se constriñan (vasoconstricción), provocando que disminuya el aporte sanguíneo en esta región determinada del cuerpo. La inflamación dolorosa de estos pequeños vasos sanguíneos se produce en respuesta a este contraste brusco de temperatura. Los sabañones o eritemas pueden causar picazón, manchas rojas, hinchazón y ampollas en las manos y los pies.

Además del dolor, existen otra serie de síntomas que son característicos de los sabañones. Estos síntomas a los que estamos haciendo referencia son los siguientes:

-La zona afectada suele tomar un color enrojecido y azulado.

-Hay inflamación.

-Existe picor de la región afectada.

-Además, es posible presentar escozor.

Pero en ocasiones los sabañones se pueden complicar y se pueden alargar en el tiempo. En estos casos más graves, podemos llegar a sufrir ampollas y úlceras en la piel de la zona donde se localiza el problema. En el caso de sufrir este tipo de complicaciones, es muy importante prestarles atención debido a que estas lesiones se pueden infectar y ocasionar daños mayores.

Los sabañones suelen durar entre 3 y 7 días aproximadamente, siempre y cuando no haya aparecido alguna de las complicaciones que hemos mencionado anteriormente (ampollas y úlceras en la piel o infección). Si esto ocurre se pueden a largar en el tiempo alrededor de unas tres semanas aproximadamente.

 

 

Causas de los Sabañones:

Como hemos comentado anteriormente, la principal causa por la que se sufre un sabañón es la exposición prolongada de una zona de nuestro cuerpo al frío y el posterior cambio brusco de temperatura en esa región del cuerpo. Pero debemos decir que hay ciertos aspectos que hacen a una persona más sensible a sufrir este tipo de lesión.

Estas causas a las que estamos haciendo mención son, por ejemplo:

-Cuando existe una precaria circulación sanguínea. Cuando sucede esto, la persona es más vulnerable a los cambios bruscos de temperatura. Anteriormente hemos hecho mención a que las mujeres jóvenes son más sensibles a sufrir sabañones, debido a sus cambios hormonales y además porque por lo general suelen tener la tensión más baja.

-Otra causa por la que se puede padecer sabañones es la ingesta continuada de alcohol. Pero las personas que fuman también son propensas a sufrir esta patología. Esto se debe a que estas sustancias van a inhibir o van a disminuir el riego sanguíneo. El tabaco, por ejemplo, produce un efecto de vasoconstricción (contracción) sobre los vasos sanguíneos.

-También el hecho de que muchos de nosotros llevamos una vida sedentaria que no mejora nuestra circulación sanguínea, sino que más bien al contrario provoca su estancamiento. Por eso es tan importante realizar algo de ejercicio físico. Con el ejercicio físico vamos evitar el sedentarismo y además vamos a mejorar la circulación sanguínea.

-Y, aunque parezca muy obvio, los calzados plásticos o el no llevar la ropa adecuada para poder soportar las bajas temperaturas a las que nos vamos a exponer, también puede favorecer los sabañones.

TRATAMIENTO DE LOS SABAÑONES

En un principio, trataremos de mantener las zonas lesionadas, que suelen ser manos y pies, siempre secas y calientes. Para ello es conveniente usar guantes en invierno y calcetines de algodón, ya que el algodón es un tejido transpirable que no retiene la humedad de nuestros pies. También es importante evitar los jabones agresivos y mantener además nuestras manos y pies siempre bien hidratados con aceites y mantecas vegetales que faciliten la microcirculación sanguínea.

El ejercicio físico y la dieta son muy importantes. Como reza la máxima, “que tu alimento sea tu medicina”. Consumir una dieta saludable que active nuestra circulación será la primera medida a poner en práctica.

A través de la dieta es posible favorecer la circulación sanguínea. Según la Medicina Tradicional China, gozar de una correcta circulación sanguínea depende del chi o energía de bazo e hígado. Tiene que haber suficiente energía de bazo para que la sangre circule bien por los vasos sanguíneos y, a su vez, si hay toxicidad acumulada (eliminarla es una tarea del hígado), las venas pueden perder elasticidad.

Cuidar el sistema linfático también es básico para evitar la mala circulación, ya que la linfa recoge buena parte de los residuos que circulan por la sangre; luego este líquido es transportado de nuevo al torrente sanguíneo. Este es un proceso inmunitario esencial.

La alimentación es decisiva. Conviene evitar los azúcares y las harinas refinadas, los tóxicos, hidratarse bien y evitar las bebidas con gas. Los alimentos de naturaleza caliente, según la medicina oriental, como las carnes, el alcohol o el café, también favorecen la obstrucción.

Os proponemos una serie de alimentos ricos en sustancias que mejorarán vuestra circulación sanguínea.

Es importante incluir en la dieta especias tales como la cayena, la canela o la pimienta. Cocinar con estos condimentos contribuye a mejorar la circulación, ya que son alimentos vasodilatadores. El ajo es un anticoagulante natural que ayuda a que la sangre circule mejor en los vasos. Junto con la cebolla, estimula la circulación sanguínea y disminuye la viscosidad de la sangre.

La cola de caballo (Equisetum arvense) mejora el estado de los vasos. Es rica en silicio, necesario para la formación de colágeno y, por tanto, para el mantenimiento de las paredes vasculares. Cada día podéis tomar dos tacitas en infusión, mejor con la planta molida. O bien tostar un poco y añadirla a las ensaladas y a las cremas de verduras.

Se sabe que el jengibre fluidifica la sangre. El consumo frecuente y habitual de jengibre ayuda a movilizar la energía y activa la circulación de la sangre al fluidificarla.

Consumir trigo sarraceno refuerza la acción de la vitamina C. Este pseudocereal es rico en un flavonoide que actúa en sinergia con la vitamina C protegiendo la pared de los vasos y capilares. Su consumo habitual contribuye así a la protección de los vasos sanguíneos.

La vitamina C del limón es imprescindible, pues interviene en la formación de colágeno y elastina, unas proteínas que influyen en la pared capilar y mejoran su elasticidad. Tomar el zumo de un limón en un vaso de agua por la mañana es un remedio ancestral para solucionar un montón de problemas, desde la mala circulación hasta la anemia y el sobrepeso.

Los alimentos ricos en vitamina C protegen y fortalecen los capilares sanguíneos previniendo además coágulos de sangre. Algunos alimentos ricos en esta vitamina que os podemos proponer son el kiwi, la naranja, el limón, las fresas, el mango, la calabaza el pimiento o el brécol. Y los alimentos ricos en vitamina E ensanchan los capilares y los dilatan. Los encontramos en: los aceites vegetales, almendras, nueces, así como en tomates, aguacates, brócolis o espinacas.

Los alimentos ricos en vitamina K son vitales para la coagulación de la sangre, ya que de presentarse un déficit importante se podrían producir hemorragias internas. Además, esta vitamina previene la calcificación arterial, la aparición de las venas varicosas y el desarrollo de otras enfermedades relacionadas con los problemas circulatorios. El aceite de oliva es uno de los alimentos más comunes con una alta cantidad de vitamina K, pero también podemos encontrarla en el aceite de soja, en la lechuga o en las espinacas. En general, la vitamina K se encuentra en la mayoría de verduras de hoja verde.

Pero, sobre todo, los alimentos que contienen vitamina B3, llamada niacina. Esta vitamina se ha comprobado que fortalece los vasos sanguíneos y aumenta el flujo de la sangre para que llegue sin problema a las extremidades. Además, interviene en el proceso de formación de glóbulos sanguíneos y previene el endurecimiento de las arterias. Podemos encontrarla en muchos tipos de alimentos: nueces, semillas de girasol, remolacha o lentejas, entre otros.

Los frutos secos, en general, tienen vitaminas A, B, C y E que ejercen una acción vaso protectora, además de aportar antioxidantes.

Como siempre decimos, es mucho mejor asegurarse de ingerir alimentos orgánicos de calidad que contengan todas las vitaminas y nutrientes necesarios que adquirir complejos vitamínicos sintéticos que no sólo no ejercerán el mismo beneficio, sino que en muchos casos supondrán una sobrecarga para nuestros órganos emuntorios que tendrán que deshacerse de los excedentes. Muchas vitaminas, como la vitamina D del sol o la propia niacina, nuestro organismo las sintetiza por sí mismo a partir del sol o de los alimentos. Su inclusión, por tanto, en esta clase de complejos vitamínicos es siempre una cuestión polémica que, personalmente opinamos, es contraproducente.

Una cuestión muy diferente es que nos proveamos de los ácidos grasos esenciales* difíciles de obtener a partir de la dieta y que nuestro organismo no puede sintetizar por sí mismo.

*Los ácidos grasos esenciales son aquellos ácidos grasos que el organismo no puede sintetizar, por lo que tiene que ser obtenidos a través de la dieta. Hay dos familias de ácidos grasos esenciales: los omega-3 y los omega-6 que también se denominan ácidos grasos poliinsaturados. La mayoría de estos ácidos grasos provienen de las plantas y los pescados grasos.

TRATAMIENTO HERBAL

Pero si la prevención dietética no resulta suficiente a la hora de prevenir y tratar los sabañones, entonces deberemos tratarlos de manera interna. Siempre es posible acudir al médico o al podólogo, y, en cualquier caso, también es posible utilizar el herbolario natural a nuestro alcance.

Si queremos mejorar nuestra circulación con remedios herbales, existen un montón de ellos de los que podemos tirar mano y que además son muy efectivos:

INFUSIONES DE VID ROJA

Aunque es posible también hacer una decocción de vid roja y aplicarla tópicamente, la vid roja es también un gran remedio interno. Si lo tomáis como tisana de manera interna la vid roja os mejorará la circulación, que, finalmente, es el problema causante de los sabañones.

Ingredientes:

1 cucharadita de hojas de vid roja (5 g)

1 taza de agua (250 ml)

Preparación: Pondremos a calentar el agua y, cuando llegue a ebullición, añadiremos la cucharadita de hojas de vid roja. Dejamos que se realice la decocción durante 5 minutos y permitimos que repose otros diez. Pasado el tiempo indicado, filtramos la infusión y podemos tomarla o aplicarla tópicamente durante 5 minutos.

INFUSIONES DE COLA DE CABALLO, GINGKO BILOBA, etc…

Como con la vid roja, podemos preparar una tisana de estas hierbas que activan la circulación sanguínea, y tomarla varias a veces al día con la finalidad de mejorar nuestra circulación.

Y podemos también realizar decocciones de algunas otras plantas con la finalidad de darnos baños en la zona a tratar. La aplicación tópica de estas decocciones también es un remedio efectivo.

DECOCCIÓN DE APIO

Además de ser útil en el tratamiento de heridas externas, el apio es uno de los mejores remedios caseros para los sabañones. Usado de manera externa minimiza la hinchazón y estimula la circulación proporcionando un rápido alivio.

Ingredientes:

1 taza de apio (250 g)

4 tazas de agua (1 litro)

Preparación: Por cada litro de agua pondremos 250 g de apio. Llevaremos a ebullición el agua con el apio y dejaremos hervir durante una hora.

Con la solución resultante nos daremos baños en las áreas afectadas. Una vez aplicada la decocción, la dejaremos actuar durante 10 minutos. Tras los 10 minutos habrá que secar y proteger del aire la zona afectada. Si lo hacéis a diario, en unos días los sabañones habrán desaparecido.

DECOCCIÓN DE CALÉNDULA

La caléndula es una gran aliada en el tratamiento de los sabañones. Aplicada en forma de decocción, de suero o de ungüento es un remedio muy eficaz para tratarlos.

Ingredientes:

3 cucharadas de caléndula (30 g)

4 tazas de agua (1 litro)

Preparación: Calentamos el agua y, cuando llegue a ebullición, añadimos las tres cucharadas de caléndula. Permitimos que se realice la decocción durante 10 minutos. Una vez que haya pasado este tiempo, retiramos del fuego.

Agregamos agua en una tina y luego la infusión resultante. Podemos darnos pequeños baños en las partes afectadas por los sabañones dos veces al día.

OLEATO DE ROMERO

Los masajes con aceite de romero son relajantes, antiinflamatorios y activan la microcirculación sanguínea. Por eso, muchos los catalogan como uno de los remedios caseros más efectivos para tratar los sabañones. Si bien el aceite se puede adquirir en tiendas herbolarias, también se puede hacer en casa.

Ingredientes:

1 puñado de romero

2 tazas de aceite (500 ml)

Preparación: En un recipiente de vidrio, mezclaremos un puñado de romero con tres tazas de aceite de cocina. Tapamos y dejamos reposar durante unos días, agitándolo a diario. Es una manera rápida de preparar un oleato de romero, pues una hierba que es fácil de transmitir sus cualidades a un aceite vegetal de calidad.

Una vez transcurridos unos días, lo colaremos y envasaremos en un frasco de vidrio. Después de darnos un baño caliente, utilizaremos un poco de nuestro oleato para masajearnos los pies.

En caliente es posible poner el aceite a calentar a fuego mínimo con el romero y dejarlo un par de horas sin que el aceite alcance nunca una temperatura superior a 70 grados. Es un método más rápido para conseguir que las propiedades de la planta del romero se transmitan al aceite portador.

Esto mismo es posible hacerlo de manera muy fácil añadiendo unas gotitas de aceite esencial de romero a un aceite vegetal portador. Es lo que se conoce como sérum de aceite esencial de romero.

SÉRUM O SUERO CON ACEITES ESENCIALES

En una cucharada de aceite vegetal portador (jojoba, albaricoque, almendras) diluiremos dos gotitas de los siguientes aceites esenciales:

Niaoulí (2 gotas), que es desinfectante (sustituible por alcanfor o ravintsara)

Helicriso (2 gotas), antiinflamatorio

Ciprés (2 gotas), activa la microcirculación sanguínea

Con el aceite nos frotaremos las zonas lesionadas. La combinación de estos aceites hará que los sabañones desaparezcan. No es buena idea intentar aplicar los AE directamente sobre la piel sin diluirlos en un aceite portador vegetal porque algunos aceites esenciales son dermocáusticos.

Una de las complicaciones de los sabañones es la aparición de ampollas y de úlceras en la piel y por lo tanto se puede correr el riesgo de sufrir una infección en las mismas. En el caso que esto ocurriera, podemos utilizar una pomada a base miel y caléndula para desinfectarlas y acelerar su curación. No hay ningún remedio mejor frente a úlceras y quemaduras que aplicarse tópicamente un poco de miel que, además, evitará la infección.

Otra propuesta interesante de cara a aliviar el problema es realizar masajes suaves en los pies y en las piernas con un suero de aceite esencial como el que mencionábamos anteriormente. De esta manera es posible activar la circulación, minimizar el problema, y evitar la aparición de más sabañones.

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