Para nosotros la piel es un órgano extenso de nuestro cuerpo que cumple funciones tan importantes como las de protegernes frente a las agresiones químicas o tóxicas del medio y frente a los microorganismos patógenos.

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Además de hacer de filtro frente a las radiaciones ultravioleta, la piel también actua como termorreguladora del balance hidro-electrolítico de los fluidos corporales manteniendo y regulando la temperatura corporal.

La piel está directamente conectada con los centros nerviosos más importantes del cerebro para transmitir mediante receptores y terminaciones nerviosas el tacto, la presión, la temperatura y el dolor; y buena prueba de ello es la conexión tan trascendental que los nervios y las enfermedades de la piel tienen. Esta conexión es muy evidente en las dermatitis y las enfermedades como la psoriasis, aunque, sin necesidad de recurrir al terreno de lo patológico, bastará en que pensemos en la facilidad con que podemos ruborizarnos frente a una situación embarazosa o en la facilidad que tenemos para sudar en exceso cuando estamos nerviosos por alguna causa.

Por todas esta evidentes razones, consideramos que la piel se merece el mismo tratamiento que el resto de nuestros órganos, y que si para nuestro cuerpo una dieta basada en grasas saturadas, comida procesada y proteína animal no es la más aconsejable, tampoco es aconsejable utilizar productos procesados en un laboratorio para nutrir y cuidar de nuestra piel.

Siguiendo la filosofia ayurvédica, “nunca te untes en la piel algo que no puedas comer” y siguiendo la filosofía de antaño y de grandes especialistas en dietética de la sociedad actual como: Michael Pollan, autor del “Dilema del omnívoro” que como indicación dietética suscribe: “Si viene de una planta, cómalo, si lo fabricaron en una planta, no se lo coma”; o los autores del libro sobre la dieta basada en alimentos de origen vegetal “The Plant-Based Diet”; o la “alimentación basada en alimentos integrales de origen vegetal” que promueve el Doctor Michael Greger desde su página de Nutritionfacts.org y en su famoso libro “Comer para no morir”… nos adscribimos a esta idea de «nutrición para la piel».

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