Propuesta de dos cremas emulsionadas con emulsionantes naturales de origen vegetal

La cosmética casera es algo diferente de la cosmética que una empresa dedicada a la cosmética natural pueda elaborar para vender a sus potenciales clientes.

Fundamentalmente, en cosmética casera elaboramos productos cosméticos en muy pequeña cantidad y como solución a nuestras necesidades personales. No tiene mucho sentido, en este caso, utilizar conservantes que no sean totalmente naturales o, a veces, incluso empeñarse en utilizarlos cuando no son necesarios dado que, por ejemplo, vamos a usar nuestra crema o producto cosmético en un corto espacio de tiempo.

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Y es que en cosmética casera es posible preparar una dosis muy pequeña del producto para asegurarnos que no se estropea e, incluso, que lo conservemos en la nevera de nuestra casa.

Lógicamente, esto no es posible cuando pretendemos vender nuestro producto en un comercio y tenemos que pasar por una serie de requisitos y regulaciones cosméticas estipuladas según la ley del país en que queremos comercializarlo. La cosmética natural tiene además una serie de sellos de elaboración orgánica (COSMOS, ECO-CERT, etc…) con una serie de demandas y exigencias que también habrá de cumplir nuestro producto.

Igualmente, tampoco tiene sentido utilizar ingredientes y emulsionantes que puedan ser agresivos con nuestra piel en el uso cotidiano.

 

VENTAJAS DE LA COSMÉTICA NATURAL Y ECOLÓGICA:

Nos conecta con la naturaleza y nos impulsa a regresar a fórmulas más sencillas, tal y como las que utilizaban nuestras abuelas.

Es una cosmética cargada de activos naturales. No es lo mismo utilizar una crema con aceite de argán, rica en nutrientes, que una con derivados del petróleo y otras sustancias inertes.

Apuesta por los ingredientes naturales biodegradables que aseguran la sostenibilidad medioambiental con sustancias que no son tóxicas para la vida del planeta.

Evita la toxicidad que proviene de metales pesados, hidrocarburos, pesticidas, dioxinas, radioactividad, micotoxinas, residuos medicamentosos, nitratos o nitrosaminas y utiliza envases lo más respetuosos posibles con el medio ambiente, priorizando los reciclables.

No permite los ingredientes de origen petroquímico, las nanopartículas o los ingredientes que hayan sido modificados genéticamente. Así como tampoco la experimentación en animales, de acuerdo a la normativa europea.

LA COSMÉTICA NATURAL CASERA

Todo esto que se aplica a la cosmética ecológica se aplica también a la cosmética casera de manera más sencilla.

La cosmética casera, más que una cosmética cargada de activos naturales, es y ha de ser una cosmética “viva” pues muchas de nuestras formulaciones cosméticas podemos elaborarlas con ingredientes de los que todos disponemos en la despensa de casa.

Y, por supuesto, si utilizamos productos comestibles, como reza la tradición ayurvédica, es una cosmética naturalmente ecológica y sin tóxicos y, muchas veces, siquiera sin conservantes.

COSMÉTICA NATURAL CASERA Y EMULSIONES

En cosmética natural es posible elaborar dos tipos diferentes de cremas:

1.-Las cremas anhidras basadas en mantecas y aceites que no contienen agua y a las que se añade cera de abejas para integrarlas, que “no emulsionarlas” pues, por definición, si no tenemos agua no se trataría de una emulsión.

Estas cremas, más propiamente llamadas bálsamos o ungüentos, como decíamos, no son en realidad emulsiones. Los ungüentos y pomadas constan de mantecas o aceites vegetales que se “funden” con cera de abejas natural. Al no llevar agua, tampoco precisan de conservantes, tan sólo de unas gotitas de vitamina E para evitar el enranciamiento de las mantecas y alargar su durabilidad.

2.-Las cremas, propiamente dichas, constan de una fase acuosa y una fase oleosa y precisan, por tanto, de una cera auto-emulsionante como la cera lanette, polywax, montanov, olivem, etc. para realizar el proceso de emulsionado. Además, necesitan, normalmente, de agentes conservantes que eviten los mohos y bacterias que puedan formarse a partir del agua contenida en nuestra crema.

ESQUEMA DE COMPOSICIÓN DE UNA EMULSIÓN

La cera emulsionante es necesaria para que ambas fases puedan integrarse de manera estable, es decir, para que el agua y el aceite no queden separados.

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Fase oleosa

Emulsionante

FASE ACUOSA + FASE OLEOSA + EMULSIONANTE

Así de fácil, en realidad no se necesita más para elaborar una crema básica sencilla si elegimos bien los componentes.

Y, muy importante, en cosmética natural casera, trataremos de elegir ceras emulsionantes y conservantes lo más naturales posibles para realizar nuestras cremas pues es lo que hará la diferencia de cara a la mejor absorción y tolerancia de nuestros productos.

 El secreto de una crema que hidrata la piel no consiste en añadirle una docena de vitaminas y principios activos. Eso no va a funcionar, especialmente si son de síntesis. El secreto de una crema que hidrata es su compatibilidad con la dermis porque entonces el cutis es capaz de absorberla y asimilarla. Y eso se consigue con emulsionantes y conservantes lo más naturales posibles.

La piel no puede asimilar bien los componentes químicos que no reconoce. Entonces se dice que tal o cual sustancia carece de biodisponibilidad* cuando lo que quiere decirse es que el cuerpo no la reconoce y la rechaza. Para nuestro organismo una sustancia así se convierte en un tóxico. Como veis, este proceso no ocurre sólo con los alimentos a nivel de digestión. Ocurre también con los nutrientes que aportamos a nuestra piel.

*Biodisponible: Capacidad de un medicamento u otra sustancia para que el cuerpo la absorba y la use.

 

LOS ACTIVOS EN COSMÉTICA NATURAL CASERA

Para elaborar un poco más nuestra crema y dotarla de la especificidad que cada problema en concreto requiere, contamos con una fase final en la que añadimos los llamados principios activos.

Los principios activos se añaden casi siempre al final de nuestra preparación puesto que el proceso de emulsionado, normalmente, necesita de calor para llevarse a cabo y los principios activos suelen ser elementos termosensibles.

Como sabéis, nuestra filosofía de la cosmética casera prioriza los ingredientes de origen natural y las composiciones cosméticas minimalistas: “Creemos que menos es más” si la combinación de ingredientes está bien formulada y funciona.

Así pues, tras extraer del baño maría la emulsión de las fases oleosa y acuosa y removerlas bien, procederemos a añadir los principios activos escogidos según el problema que queramos tratar, y que abarcan desde:

Para un efecto calmante: una pequeña dosis de aceites vegetales de frambuesa, arándano, camelina, extractos de CO2 de caléndula o manzanilla alemana, bisabolol vegetal o un concentrado de fitosteroles …

Para un efecto hidratante y suavizante: glicerina vegetal, oleato de cúrcuma, elastina vegetal extraída a partir de proteína de trigo, aceite esencial de jazmín, extracto de consuelda, que contiene alantoína vegetal natural…

Para un efecto purificante: extracto de propóleo orgánico, los aceites esenciales de árbol de té o limón, el extracto de CO2 de romero, extracto de ácido salicílico vegetal de la corteza del sauce…

Para un efecto regenerador: activos reparadores de la piel como el extracto concentrado de sangre de dragón, la miel, el extracto de Kiwi CO2, la niacinamida, el extracto de centella asiática*, el extracto de aloe en polvo o en forma de gel …

* La centella asiática es un potente cicatrizador de la piel que consigue difuminar las marcas del acné. Es además calmante, hidratante y nutritiva por lo que mejora la elasticidad de la piel y renueva los tejidos y por ello se incluye en muchos tratamientos antiedad.

Para un efecto anti-envejecimiento: los aceites vegetales de rosa mosqueta, argán, borraja, cereza, arándano, babchi, nopal, oleato de cúrcuma, extracto de algas, la vitamina C, el extracto de bakuchi (bakuchiol), los aceites esenciales de linaloe*, palo de ho, jara, lavanda, geranio rosa, incienso …

*Aceite esencial de linaloe: Debido a su alto porcentaje en linalol se asemeja en sus usos al aceite esencial de palo de rosa, hoy en día protegido por su sobreexplotación. Tónico y astringente cutáneo, regenerante y reafirmante.

*El aceite esencial de Palo de Ho (hermano gemelo del Palo de Rosa) posee una eficacia excelente y una tolerancia cutánea óptima. Se utiliza muchísimo en pieles maduras para combatir los efectos del tiempo.

Para el cuidado de pieles con tendencia atópica: los aceites vegetales de camelina*, chaulmoogra* y semilla negra*, el oleato de avena, el oleato de caléndula, el polvo de avena coloidal, los aceites esenciales de manzanilla alemana, patchulí, menta …

*El aceite de camelina sativa es rico en ácidos omega-3, vitamina E y antioxidantes, compuestos que pueden suprimir las reacciones biológicas que conducen a la inflamación en el cuerpo.

*La chaulmoogra es un aceite “medicinal” de tradición india y china, utilizado para el tratamiento de la lepra desde la antigüedad, tiene excelentes propiedades contra el eccema, el acné y la dermatitis atópica. También se utiliza contra la excesiva sequedad y aspereza de la piel debido a la psoriasis y como aceite portador pues tiene además una acción de homogeneización de la pigmentación cutánea.

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*El aceite de semilla negra (nigella sativa) actúa como humectante que hidrata el cabello y suaviza la piel. Es beneficioso para las personas con eccema, ya que reduce su gravedad; para las personas con acné porque los efectos antimicrobianos y antiinflamatorios del aceite de semilla negra lo mejoran, y también para tratar la psoriasis.

https://www.sciencedirect.com/science/article/pii/S2352241015000286

Hasta, simplemente, un antioxidante de vitamina E que todos conocemos y usamos o el agregado eventual de algunos aceites esenciales.

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Nosotros os proponemos en esta entrada la elaboración de dos cremas emulsionadas con emulsionantes naturales. En una primera instancia, un cerato basado en oleato de avena y cera emulsionante de arroz natural y que está especialmente formulado para hidratar las pieles más delicadas.

Todos hemos oído hablar de las múltiples propiedades de la caléndula a la hora de tratar las pieles sensibles y afectadas de dermatitis y eccema.

En una entrada anterior elaboramos un ungüento de caléndula y algunas recetas más con la idea de tratar estos problemas.

Sin embargo, la avena, sin ser tan conocida como la caléndula, tiene también un montón de propiedades para tratar este tipo de pieles.

El cerato de Galeno, que así es como se conoce esta formulación, es una preparación cosmética y farmacéutica milenaria, elaborada tradicionalmente a partir de aceite de almendras dulces, hidrosol de rosas, cera de abejas y bórax. Es una crema del tipo “agua en aceite” con una textura cremosa y rica y propiedades nutritivas y protectoras muy populares entre las pieles sensibles y secas. La cera de abejas, en combinación con el bórax, produce la emulsión del agua en el aceite. Sin embargo, el uso de bórax en productos cosméticos puede resultar potencialmente irritante, además de complicado de manipular.

Con esta cera de arroz vegetal es relativamente fácil producir esta emulsión de agua destilada en oleato de avena. La cera de arroz aporta una textura menos espesa a nuestra preparación sin restarle cremosidad. Como es una cera totalmente natural puede ocurrir, como con la lecitina de soja (otro emulsionante natural), que nuestra emulsión pierda algo de estabilidad. En ese caso, que sepamos que es posible añadirle un co-emulsionante como el alcohol cetílico. O, en algunos casos, como ocurre con la lecitina, un espesante como la goma xantana.

El alcohol cetílico (INCI: Cetyl Alcohol) no es más que un alcohol graso y sólido de origen vegetal que da más consistencia y textura a las cremas y lociones. Tiene una propiedad muy interesante: es capaz de atraer la humedad consiguiendo una piel mucho más suave. Es pues altamente hidratante como la glicerina vegetal. Como co-emulsionante lo dosificaremos al 0,5 – 1%, y para dar consistencia podemos añadir hasta un 5% de alcohol.

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Para elaborar esta crema de textura relativamente ligera (los ungüentos a base de mantecas tienen normalmente una textura más pesada y por eso se utilizan por la noche o en invierno que hace menos calor) necesitareis un pequeño envase de unos 50 ml, cera de arroz y un oleato de avena.

Como ingrediente cosmético, el aceite de avena vegetal es reconocido por sus propiedades nutritivas, reparadoras y reestructurantes, gracias a los ácidos grasos esenciales omega-6, que favorecen el proceso de reparación natural de la piel. La avena es además rica en ceramidas y fospolípidos, cercanos a los lípidos naturales de la piel, que la dotan de una excelente compatibilidad cutánea. Al fortalecer la película hidrolipídica de la piel, protege la piel de la deshidratación y la suaviza evitando además el prurito. Estas cualidades calmantes y regeneradoras la hacen perfecta para el cuidado de pieles sensibles y reactivas.

Como activo le hemos añadido al final unas gotitas de bisabolol vegetal. El bisabolol orgánico o bisabolol vegetal proviene de la destilación del aceite esencial de Candeia, un árbol originario de Brasil. Las hojas y flores de este árbol son conocidas por sus propiedades medicinales, al igual que el aceite esencial que se obtiene de la destilación de su corteza.

A diferencia del bisabolol sintético, el bisabolol vegetal es más eficaz incluso en dosis más bajas. Aceitoso y translúcido, el bisabolol es un líquido incoloro a amarillo pálido con olor vegetal y dulce. No es tóxico ni irritante y es un ingrediente muy eficaz para calmar las pieles irritadas. Reconocido por sus propiedades antiinflamatorias y curativas, es un activo de elección en el cuidado de la piel sensible y dañada. También es interesante su acción antifúngica y antibacteriana y es por ello que se utiliza mucho en la preparación de cremas reparadoras, cremas para después del sol, cremas para pieles sensibles y dañadas, e incluso en desodorantes.

 

CERATO DE AVENA Y CERA DE ARROZ

Ingredientes para 50 ml:

Cera de arroz 3’5 grs

Oleato de avena 18 grs

Agua mineral 26 grs o 26 ml, como prefiráis.

Cuatro gotitas de vitamina E

Opcional: 8 gotitas de bisabolol vegetal que además facilitará la conservación de nuestra crema.

Como veis, en cosmética natural casera, y sobre todo para tratar las pieles sensibles, recomendamos utilizar siempre conservantes de origen totalmente natural o preparar, como en este caso, pequeñas cantidades de producto que vayamos a consumir de seguro antes de que puedan estropearse.

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Modo operatorio:

Preparamos la fase oleosa (cera de arroz y aceite de avena en un bol) y la ponemos al baño maría.

A la vez, ponemos la fase acuosa al baño maría en otro bol aparte.

Cuando ambas fases estén calientes (unos 70ºC) y la cera derretida, podemos añadir gradualmente la fase acuosa a la fase oleosa removiendo vigorosamente con una mini-batidora.

Ahora ya podemos sacar el bol del baño maría sin dejar de remover durante 5 minutos. Es el momento de que le añadamos las gotitas de vitamina E y, opcionalmente, las gotitas de bisabolol vegetal.

Ya podemos envasar en un recipiente de vidrio, a ser posible, para alargar su caducidad.

Nota: Los ceratos son muy cremosos y su capacidad de penetración y de emoliencia son muy buenas.

MÉTODO DE MACERACIÓN EN CALIENTE PARA PREPARAR NUESTRO OLEATO DE AVENA

Con el método en frío es más fácil que se mantengan intactas las propiedades del aceite vegetal y que el aceite absorba más principio activo de la planta.

Sin embargo, el método en caliente está más indicado para las partes duras de la planta como las raíces, o, en este caso, para elaborar un oleato de un cereal como es la avena. Procuraremos, eso sí, que esté en copos lo más triturados posibles para que los principios activos del cereal se transmitan mejor a nuestro aceite.

La manera más sencilla de hacerlo es al baño maría. Ponemos en un bol de vidrio termo-resistente la avena en polvo y el aceite a fuego medio-bajo, dejamos calentar durante unos 45 minutos, aproximadamente, a fuego bajo para que la temperatura se mantenga constante y no supere los 40ºC grados en que nuestro aceite podría deteriorarse. Es importante remover de vez en cuando con una cuchara de madera. Pasado este tiempo, filtramos bien y envasamos como en el caso anterior.

Es recomendable, si se puede, dejar el aceite y la planta en maceración un día o dos al menos antes de filtrarlo y envasarlo.

 

NUESTRA SEGUNDA PROPUESTA DE CREMA EMULSIONADA CON EMULSIONANTE VEGETAL

Hemos escogido el oleato de cúrcuma, que prepararemos por el método en frío si disponemos de extracto de cúrcuma en polvo. Esta crema es muy eficaz pues el principio activo que contiene la cúrcuma (la curcumina) tiene en la piel una acción similar a la de la cortisona. Y es que la cúrcuma, que además carece de efectos secundarios, trata y suaviza las dermatitis, la psoriasis, la inflamación, y la excesiva reactividad cutánea que presentan algunas pieles sensibles.

A nivel cosmético, agrega brillo a la piel y la hace radiante, trata la hiperpigmentación con un uso regular e, incluso, retrasa el proceso de envejecimiento.

https://www.sciencedirect.com/science/article/abs/pii/S0378874118305221?via%3Dihub

“Anti-aging properties of Curcuma heyneana Valeton & Zipj: A scientific approach to its use in Javanese tradition”

Sus efectos antibacterianos la dotan además de capacidades para tratar el acné, y sus efectos antiinflamatorios, para suavizar las pieles afectadas de rosácea.

Emulsionada de esta forma con lecitina de soja natural, que además podemos preparar de manera casera, tiene una gran compatibilidad y absorbencia cutáneas.

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Es posible preparar más cantidad de lecitina de soja de la que necesitamos pues la lecitina de soja se conserva muy bien, hasta un año, si la preservamos en un envase de vidrio y resguardada de la luz y los cambios bruscos de temperatura.

Para preparar la lecitina de soja de manera casera bastará con poner en un recipiente al baño maría unos 30 grs de lecitina de soja por 20 grs de aceite de girasol y calentarlos hasta que se haya formado una pasta. Es necesario remover muy bien para que la lecitina en polvo se deshaga por completo en el aceite y no queden grumos. Entonces la sacaremos del fuego y la introduciremos en un reciente de cristal para poderla reutilizar en nuestras futuras preparaciones cosméticas.

 

MANTECA DE CÚRCUMA Y LECITINA

Para preparar 100 gramos de producto, pondríamos:

50 gramos de manteca de karité o de mango (si preferimos una textura más ligera)

25 ml de oleato de cúrcuma

25 ml de hidrolato de incienso

1 cucharada de 10 grs de lecitina de soja

15 gotas de AE de cúrcuma

15 gotas de ESP

Notas: El ESP o el Leucidal son los conservantes más naturales que podemos utilizar en esta receta, pues, como sabemos, este tipo de recetas que contienen agua corren riesgo de enmohecerse rápido sin el conservante. Si disponemos de tintura de benjuí*, también es posible utilizarla pues tiene además un suave efecto despigmentante.

*La resina de benjuí es antiinflamatoria, antiséptica, antifúngica y cicatrizante. Y además es despigmentante y rejuvenecedora. Por su efecto calmante se usa sobre todo para problemas dérmicos como eccema, dermatitis y psoriasis.

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PROCEDIMIENTO:

Poned primero al baño maría y fuego suave la manteca y cuando esté derretida añadidle el oleato de cúrcuma y la lecitina y removed hasta que todo quede perfectamente integrado. En este punto, y a fuego mínimo, añadiremos el hidrolato sin dejar de remover.

Apagamos el fuego y removemos bien. Todo debe ser ahora una masa homogénea que dejaremos entibiar para añadirle el conservante Leucidal y el aceite esencial de cúrcuma.

Si preferís una crema más fluida podéis aumentar las cantidades de oleato de cúrcuma o de hidrolato de incienso.

Cuando la mezcla haya espesado, la retiraremos del fuego y la dejaremos reposar a temperatura ambiente. Envasaremos en un recipiente a ser posible de vidrio para que se conserve mejor. Si no le hemos añadido ningún agente conservante, será necesario que la mantengamos en el refrigerador.

Como veréis, el oleato, y nuestra crema, por tanto, quedan de un color amarillo claro. Las propiedades de la cúrcuma han pasado al aceite, pero los pigmentos que tiñen la piel y el cabello han desaparecido. Sin embargo, es necesario tener todavía precauciones con la ropa clara en contacto con nuestra piel.

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Por lo demás, resulta una manteca emulsionada con una textura muy agradable y una gran capacidad de penetración.

 

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