En este artículo queremos explicar dos características muy importantes de los aceites vegetales que nos ayudarán a decidirnos a la hora de escoger uno u otro cuando queramos elaborar una formulación cosmética.

Estas características nos hablan del diferente grado de enranciamiento u oxidación de los aceites y de su grado de comedogenia, el cual es muy importante de conocer a la hora de formular cosméticos para pieles grasas.

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LA OXIDACIÓN DE LOS ACEITES

Un aceite vegetal puede perder sus propiedades si se descomponen los ácidos grasos que contiene. Algunos ácidos grasos son más frágiles que otros. En determinadas condiciones se degradan y el aceite vegetal pierde sus propiedades.

Entre las principales fuentes de degradación se encuentran: la oxidación y el calor. Sin embargo, el potencial oxidativo de un aceite vegetal o manteca depende de la naturaleza y concentración de ácidos grasos en él. En general, cuantos más enlaces dobles tenga el ácido graso, más rápida será su tasa de oxidación.

Es decir, que los ácidos grasos saturados: Ácido esteárico (manteca de cacao), palmítico (grasa de palma), mirístico, láurico (manteca de coco) … cuentan con menos de estos enlaces, los ácidos grasos mono-insaturados como el ácido oleico (manteca de karité) corren un mayor riesgo, y los ácidos grasos poli-insaturados, como el ácido linoleico (aceite de cártamo, onagra), son los que cuentan con más posibilidades de oxidarse y degradarse rápidamente.

 

ACEITES CON ALTA CONCENTRACIÓN DE ÁCIDO LINOLEICO

 

ACEITES CON ALTA CONCENTRACIÓN DE ÁCIDO OLEICO

ACEITES CON UN EQUILIBRIO EN ÁCIDOS OLEICOS Y LINOLEICOS

Cártamo Girasol Sésamo
Onagra Camelia Argán
Semilla de uva Avellana Baobab
Germen de trigo Karité Jojoba
Calabaza Albaricoque Coco
Soja Almendra dulce  
Cáñamo Aguacate  
Rosa mosqueta Semilla de zanahoria  
Kukui Oliva  
Borraja Nuez de Macadamia  

 

 

Aquí podéis ver más detalladamente la concentración de ácidos grasos de algunos aceites:

Aceite de cártamo: 68-85% linoleico, 8-30% oleico, 4-10% palmítico

Aceite de onagra: 73% linoleico, 9% γ-linoléico, 8% oleico, 6% palmítico

Aceite de semilla de uva: 71% linoleico, 16% oleico, 7% palmítico

Aceite de germen de trigo: 58% linoleico, 17% palmítico, 12% oleico

Aceite de cáñamo: 52% linoleico, 10% linolénico, 10% oleico, 6% palmítico

Aceite de rosa mosqueta: 44% linoleico, 34% linolénico, 14% oleico

Aceite de borraja: 39% linoleico, 20% γ-linoléico, 18% oleico, 10% palmítico

Aceite de girasol: 70-88% oleico, 3-20% linoleico, 3-6% palmítico

Aceite de camelia: 79% oleico, 7% linoleico

Aceite de avellana: 79% oleico, 12% linoleico

Manteca de karité: 73% oleico, 14% linoleico, 9% esteárico

Aceite de semilla de albaricoque: 69% oleico, 22% linoleico

Aceite de almendra dulce: 67% oleico, 25% linoleico, 6% palmítico

Aceite de aguacate: 63% oleico, 16% palmítico, 10% linoleico

Aceite de semilla de zanahoria: 68% oleico, 11% linoleico

Aceite de oliva: 55% oleico, 20% palmítico, 18% linoleico

Aceite de nuez de macadamia: 54% oleico, 21% palmitoleico, 8% palmítico

 Aceite de sésamo: 46% linoleico, 39% oleico, 9% palmítico

Aceite de argán: 42-48% oleico, 30-38% linoleico

Aceite de jojoba: 5-15% oleico, 5% linoleico

Aceite de coco: 4-10% oleico, 0,95-12% linoleico

 

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PROPIEDADES DE LOS DIFERENTES ÁCIDOS GRASOS QUE COMPONEN LOS ACEITES

Ácido oleico: Es muy hidratante, se absorbe bien, es regenerador y anti-inflamatorio.

Ácido linoleico: Mejora la función de barrera de la piel, suaviza la piel con picores y la piel seca, retiene la humedad, y es anti-inflamatorio.

Ácido linolénico: Ayuda a reducir el acné, retiene la humedad, refuerza la función barrera de la piel, y es anti-inflamatorio.

Ácido gamma linolénico: Mejora la función de barrera de la piel, suaviza la piel con picores y la piel seca, retiene la humedad, ayuda a la piel propensa al acné, se absorbe rápidamente, mejora la flexibilidad de la piel y es anti-inflamatorio.

Ácido palmítico: Forma una barrera oclusiva sobre la piel y la protege.

Ácido palmitoleico: Evita quemaduras, cura la piel con heridas, rasguños y es antimicrobiano

Ácido esteárico: Mejora la retención de la humedad, aumenta la flexibilidad y repara los daños de la piel.

 

SENSIBILIDAD A LA OXIDACIÓN DE LOS DIFERENTES ACEITES DE ORIGEN VEGETAL

En la práctica, este fenómeno de oxidación se detecta fácilmente porque es responsable de cambios en el aspecto del aceite vegetal (olor rancio, cambio de color).

Ciertos factores aceleran esta oxidación: oxígeno, luz (UV), contacto con metales prooxidantes y, sobre todo, el calor, que actuará como catalizador de estas reacciones oxidativas.

Otros factores frenarán este fenómeno, en particular el aporte o la riqueza natural del aceite en vitamina E.

Para frenar al máximo el fenómeno de oxidación, es fundamental almacenar los aceites vegetales en buenas condiciones. Se recomienda pues que los aceites “muy sensibles” se conserven en un lugar fresco, preferiblemente en el refrigerador, en un frasco bien cerrado, protegidos del aire y de la luz o agregarles vitamina E al recibirlos.

Al incorporar estos aceites en una emulsión, se requiere incorporar vitamina E o extracto orgánico de romero CO2 en el aceite vegetal antes de calentarlos para evitar que el producto resultante se oxide rápidamente.

 

Según estimaciones, los siguientes aceites vegetales pueden considerarse muy sensibles a la oxidación: Camelina, grosella negra, perilla, cártamo, cáñamo, frambuesa, onagra, rosa mosqueta, kukui.

Podemos considerar como sensibles los aceites de: Borraja, algodón, nopal higo chumbo, gardenia de los Incas, germen de trigo, melón de Kalahari, nigella, semillas de uva, maracuyá, girasol, semilla de pepino, arroz…

Y podemos considerar como poco sensibles los aceites de: Albaricoque, abisinia, almendras, argán, espino amarillo, aguacate, babasú, bayas de laurel, baobab, burití, manteca de cacao, calófilo, camelia, manteca de cupuaçú, jojoba, manteca de karité, manteca de coco, manteca de mango, macadamia, neem, avellanas, nuez de Brasil, oliva, ricino, manteca de sal, o el aceite de sésamo…

 

 

SENSIBILIDAD A LA OXIDACIÓN DE LOS DIFERENTES ACEITES Y MANTECAS VEGETALES

ACEITES MUY SENSIBLES ACEITES SENSIBLES

ACEITES POCO SENSIBLES

     
Camelina Borraja Albaricoque
Grosella negra Algodón Abisinia
Perilla Nopal o higo chumbo Almendras
Cártamo Gardenia Inca Argán
Cáñamo Germen de trigo Espino amarillo
Frambuesa Melón de Kalahari Aguacate
Onagra Nigella Babasú
Rosa mosqueta Pepitas de uva Bayas de laurel
kukui Maracuyà Baobab
  Girasol Burití
  Semilla de pepino Manteca de cacao
  Arroz Calófilo
    Camelia
    Manteca de cupuaçú
    Jojoba
    Manteca de karité
    Manteca de coco
    Manteca de mango
    Macadamia
    Neem
    Avellanas
    Nuez de Brasil
    Oliva
    Ricino
    Sésamo
    Manteca de sal

 

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ACEITES VEGETALES CON ESPECIALES PROPIEDADES TRATANTES SEGÚN EL TIPO DE PIEL

Según el tipo de piel al que vaya dirigido nuestro producto cosmético podemos seleccionar uno u otro tipo de aceite. Por ejemplo, aceites con un alto contenido en ácido palmítico pueden ser interesantes para la formulación de cosméticos para pieles secas.

Aceites con un alto contenido en ácido oleico, como el aceite de almendras, pueden interesarnos para mejorar la penetración de otros activos de una formulación cosmética.

El índice de yodo también nos puede ayudar en esta decisión, ya que aceites con un índice de yodo mayor tendrán un mayor riesgo de oxidación.

 

ACEITES Y ACEITITOS: EL GRADO DE COMEDOGENIA DE LOS DIFERENTES ACEITES

Como anunciábamos al principio de nuestra entrada, otro de los factores que puede hacernos decidir por un aceite u otro a la hora de elaborar nuestras formulaciones es el grado de comedogenia.

Lógicamente, si queremos formular un producto para tratar las pieles grasas o afectadas por acné, procuraremos evitar los aceites cuyo grado de comedogenia sea alto.

Sin embargo, el término «aceitoso» no está directamente vinculado con la comedogenia per se. No porque algo sea aceitoso significa que tendremos el rostro graso y excedido en sebo, ya que existen productos no grasos que son comedogénicos (especialmente los formulados con aceites minerales derivados del petróleo que causan oclusión de los poros de la piel), mientras que hay numerosos aceites vegetales que no originan estos efectos indeseados.

Por el contrario, se recomiendan estos aceites vegetales para las limpiezas faciales o para contrarrestar los problemas del acné. Y aunque los aceites vegetales, en principio, son adecuados para nutrir todo tipo de pieles, evitaremos aquellos más comedogénicos (obstructores del poro) en las pieles grasas y con tendencia al acné. Entre ellos, evitaremos: el aceite de coco, el de aguacate, el de sésamo, el de onagra, la manteca de cacao y también el aceite de germen de trigo…

Existe una escala que mide el grado de comedogenia de los aceites. Se la conoce como Escala Comedogénica. La escala comedogénica incluye una gradación de cero a cinco en la que los aceites con las gradaciones más bajas (de 0 a 2) se consideran no comedogénicos y los aceites con las gradaciones más altas (de 3 a 5) se consideran aceites con mayores posibilidades de obstruir los poros y dejarnos una sensación grasa en la piel, que, por otra parte, es altamente recomendable en el caso de pieles secas o deshidratadas.

https://misaceititos.com/lista-de-aceites-comedogenicos-y-no-comedogenicos/

En la página de “cosmética a prueba” ofrecen una lista ligeramente diferente:

https://cosmeticaaprueba.com/aceites-comedogenicos-y-no-comedogenicos/

Clasificados en el nivel O de comedogeneidad estarían los aceites de argán, cártamo y cáñamo. En esta lista incluyen también la vaselina y la parafina que, como sabéis, son aceites minerales derivados del petróleo y cuyo uso desaconsejamos totalmente dado que obstruyen los poros cutáneos.

Clasificados en el nivel 1 estarían los aceites de babasú, camelia, ricino, pepitas de uva, abisinia, rosa mosqueta, espino amarillo, manteca de karité y manteca de mango, escualeno (este popular aceite compuesto de ácidos grasos derivados del aceite de oliva), girasol (ojo, no el de cocina, sino un aceite bio de calidad cosmética), y el aceite de caléndula que no es ningún aceite sino un macerado de caléndula de las flores de caléndula en aceite de girasol, normalmente.

Clasificados en el nivel 2 estarían los aceites de almendras, albaricoque, onagra, borraja, jojoba, oliva, tamanú o calófilo, baobab y avellanas.

Clasificados en el nivel 3 estarían los aceites de aguacate, macadamia, semilla de algodón, maíz y sésamo.

Clasificados en el nivel 4 estarían los aceites de coco, palma, linaza, soja y la manteca de cacao.

Clasificado en el nivel 5 (muy comedogénico) estaría el aceite de germen de trigo.

 

En general, se propone evitar los siguientes aceites clasificados como “muy comedogénicos” o de grado 4 a 5 en las formulaciones cosméticas destinadas a tratar las pieles grasas: El aceite de germen de trigo, por supuesto, pero también los de coco, palma, linaza, soja, aguacate, sésamo, maíz, onagra y la manteca de cacao.

Se proponen también los siguientes aceites como los más adecuados para todo tipo de rostro por excelencia:

Aceite de JOJOBA: También llamado “oro líquido”. Es un tipo de cera líquida, no grasa, que es idéntica al sebo que producimos naturalmente, eso lo convierte en el aceite ideal para todo tipo de piel.

Aceite de ARGÁN: este aceite es ideal ya que su valor en la escala comedogénica es de 0. Repara la piel, regula el sebo, previene y mejora el acné y es excelente para cicatrices.

 

Considerando los diferentes tipos de pieles y sus necesidades, se proponen los siguientes tipos de aceites:

Aceites vegetales para cuidar las pieles sensibles: Sésamo (calmante, nutritivo, antioxidante), karité (Nutritivo, reconstituyente, calmante), aceite de oliva (calmante).

Aceites vegetales para regular las pieles mixtas y grasas: Jojoba (regula la producción de sebo y es antioxidante), avellana (Regula la producción de sebo y es reafirmante), neem (es antibacteriano, regulador y antiséptico) …

 Aceites vegetales para tratar las pieles secas: Almendras, aguacate (protector, restaurador, hidratante y antioxidante), germen de Trigo (reconstituyente, revitalizante), manteca de karité (nutritiva, protectora), manteca de cacao (nutritiva, reconstituyente, protectora), manteca de mango (humectante, emoliente, suavizante).

 Aceites vegetales para las pieles maduras: Rosa mosqueta (regenerador, antiarrugas, antimanchas, tónico y revitalizante), argán (antioxidante y anti-edad), manteca de karité (regenerante), onagra (activa la circulación), manteca de aguacate (antioxidante y anti-edad), aceite de oliva y manteca de cacao.

 

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ACEITES NO COMEDOGÉNICOS APTOS SI TU PIEL ES ACNÉICA

Los aceites que clasificábamos como aptos son los de: Abisinia, jojoba, semillas de uva, cáñamo, salvado de arroz, albaricoque, avellana y almendras.

https://biosakure.com/blogs/news/acne-aceites-comedogenicos-a-evitar

Como veis en esta lista incluimos el aceite de almendras y el aceite de avellanas, porque, dependiendo de la literatura, aparecen como aptos y con un nivel de comedogenicidad de 2 que siempre es orientativo pues la piel es un mundo y lo que funciona para uno no significa automáticamente que a otra persona le vaya a ir bien.

De esta forma, y atendiendo a los factores detallados anteriormente, podemos definir algunos de los aceites que usamos más comúnmente:

Almendras: Aceite adecuado por su composición en ácidos grasos (alto oleico) para tratar e hidratar y las pieles secas, con una sensibilidad baja a la oxidación y el enranciamiento y con bajo grado de comedogeneicidad que hace de él un aceite versátil adecuado para casi todo tipo de preparaciones.

Argán: Aceite adecuado para tratar las pieles maduras, sensibles y grasas por su composición equilibrada en ácidos grasos oleicos y linoleicos y su bajo grado comedogénico. Es además poco sensible a la oxidación lo que hace de él un aceite polivalente de gran utilidad.

Avellanas: Aceite con un alto nivel de ácido oleico que lo dota de gran capacidad de hidratación. Su bajo nivel comedogénico, sin embargo, lo hace adecuado para hidratar las pieles grasas. Por otra parte, es un aceite poco sensible a la oxidación lo que le da estabilidad a mayor largo plazo.

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Y seguiríamos así con los aceites más frecuentemente utilizados en cosmética natural como los de: Aguacate, borraja, coco, comino negro, camelia, espino amarillo, semillas de frambuesa o germen de trigo que ya sabemos que, en principio, sólo sería adecuado para tratar las pieles maduras y secas por su alto grado de comedogeneidad.

Sin embargo, la cantidad de vitamina E que este aceite contienen de manera natural hace que se sea un aceite muy utilizado mezclado con otros aceites vegetales en todo tipo de formulaciones a los que aporta vitamina E evitando el enranciamiento y enriqueciendo las composiciones cosméticas.

 

 

 

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