El deterioro microbiano (crecimiento de moho, levadura y bacterias) es un aspecto importante a considerar cuando los cosméticos caseros contienen agua. Este deterioro ocurre especialmente en los cosméticos y productos de higiene personal que han sido elaborados con una fase acuosa.

Las cremas y productos que sólo contienen aceites necesitan únicamente de un antioxidante para evitar su enranciamiento y prolongar su caducidad. Como ya sabéis, la mayoría de nosotros utilizamos unas gotitas de vitamina E para preservarlos.

 

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La elección del envase adecuado también afecta a la vida útil del producto. Para cremas y líquidos finos, es conveniente usar un dispensador en lugar de un frasco de crema para evitar tocarlo frecuentemente con los dedos. Es conveniente utilizar envases de vidrio, a ser posible oscuros, que eviten la luz solar y los cambios bruscos de temperatura. Si usamos un tarro para envasar nuestra crema también podemos utilizar una espátula para evitar tocarla con los dedos.

Y, en cualquier caso, si no vamos a dedicarnos a vender nuestros productos, seguramente podemos conservarlos en la nevera unas semanas o preparar una cantidad mínima que podamos usar en unos pocos días. Cuando elaboramos cosmética natural casera, en muchos casos, no es necesario que utilicemos conservantes de ningún tipo.

 

EL DELICADO TEMA DE LOS CONSERVANTES

Si en una entrada anterior (sobre cosmética natural y ecológica) hablábamos de la importancia de utilizar emulsionantes lo más naturales posibles para que nuestras cremas tengan el máximo de propiedades para la piel y sean lo más asimilables posibles, incluso en el caso de pieles atópicas.

El segundo pilar que hace de una crema casera un cosmético estable de alta gama es el uso de conservantes adecuados lo más naturales posibles.

Tengamos presente que las mejores marcas de cosmética natural como Weleda o Dr Hauschka no utilizan conservantes sintéticos y producen en su mayor parte productos que son biodegradables. Según Weleda: “Más del 80% de todas las sustancias naturales utilizadas por Weleda en cosmética provienen de cultivos orgánicos controlados. Weleda se esfuerza por aumentar este porcentaje cada año mediante la asociación con productores orgánicos certificados o la implementación de nuevos proyectos de cultivo orgánico o biodinámico. Nos abstenemos conscientemente de utilizar colorantes, fragancias y conservantes sintéticos”.

https://www.weleda.es/preguntas-frecuentes/seguridad

Hemos de pensar que todos los conservantes, tanto los utilizados en cosmética, como los utilizados en alimentación con la comida procesada, como los utilizados para preservar nuestros productos de higiene personal, son biocidas* por naturaleza. *Los biocidas son sustancias que debido a sus propiedades ya sean físicas químicas o biológicas con efecto antimicrobiano pueden neutralizar, controlar y/o disminuir la carga bacteriana patógena.

Y es que los conservantes han de cumplir con la función específica para la que han sido diseñados, que es la de preservar nuestras cremas de los hongos, mohos y bacterias que se reproducen con el tiempo en todas las cremas y productos de higiene personal que contengan agua.

Por estas mismas razones, los conservantes siempre son un ingrediente polémico en cualquier acercamiento de salud natural. Dan problemas con la comida procesada, e igualmente con la cosmética procesada, dado que son las primeras sustancias, junto con los perfumes sintéticos, susceptibles de causar alergias e intolerancias.

Las personas con intolerancia a la comida procesada presentan problemas de digestión, flatulencias o incluso colon irritable, y a las personas con intolerancia a la cosmética industrial les salen eccemas, rojeces y se les queda la piel acartonada tras el uso de este tipo de cremas.

Un lujo del que disfrutamos los que hacemos cosmética natural es el poder preparar cremas sin conservantes o con conservantes selectivos*. *A continuación, vamos a intentar explicar qué es una sustancia biocida selectiva.

Y, sin duda, eso, y la calidad de los ingredientes naturales, es lo que hace la diferencia entre la cosmética natural casera y la cosmética industrial.

Incluso la cosmética de herboristería no siempre es fiable, pues, aunque algunas marcas se salvan más que otras dado que utilizan conservantes selectivos e ingredientes naturales (Weleda, Dra Hauschka, etc… no siempre es así.

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LAS SUSTANCIAS BIOCIDAS SON NECESARIAS PARA PRESERVAR LA VIDA

La esperanza de vida a nivel mundial dio un salto durante la segunda mitad del siglo XIX, coincidiendo con la teoría germinal de las infecciones de Louis Pasteur. Gracias a ella se demostró que había enfermedades infecciosas que eran provocadas por microorganismos y, con este conocimiento, aumentó nuestra capacidad para luchar contra ellas. Mejoramos nuestros hábitos de higiene y desarrollamos medicamentos y productos biocidas que nos ayudaron a luchar contra bacterias, virus, hongos y otros patógenos.

Por lo tanto, en la actualidad, los productos biocidas forman parte de nuestro día a día. Cuando entramos en una piscina o utilizamos agua del grifo, queremos que esta esté limpia y libre de microorganismos dañinos. Para eso es necesario utilizar biocidas y, en estos casos, el biocida más común y ampliamente utilizado no es otro que el cloro.

Otros tipos de biocidas de uso cotidiano son los geles hidroalcohólicos, los repelentes de insectos, las pastillas potabilizadoras o incluso productos más innovadores como textiles que reduzcan el olor a sudor.

Y es que los productos biocidas son necesarios para controlar los organismos peligrosos para nuestra salud, pero eso no quita que sean productos que, usados sin control, entrañen riesgos graves. En muchos casos, no será necesario usar biocidas e incluso podemos tener alternativas más recomendables. Esto es algo que debemos tener en cuenta, por ejemplo, en el caso del gel hidroalcohólico. Si nos acostumbramos a desinfectarnos las manos continuamente con este gel terminaremos desgastando la función barrera de la piel. Por esta razón se recomienda lavarse las manos con agua y jabón siempre que se tenga la posibilidad, en lugar de usar siempre gel hidroalcohólico.

Y es que el uso seguro de los biocidas pasa por no hacer un uso excesivo ya que utilizarlos de manera indeterminada y en grandes cantidades puede hacer que las bacterias desarrollen resistencia ante ellos, con lo que perderían su efectividad.

 https://www.zschimmer-schwarz.es/noticias/que-es-un-producto-biocida-y-que-tiene-que-ver-con-el-gel-hidroalcoholico/  Esto que la página de zschimmer-schwarz explica con el gel hidroalcohólico, es algo parecido a lo que está ocurriendo y ocurre con los antibióticos, que son las sustancias biocidas que se utilizan en medicina para combatir las infecciones. Es por eso que los médicos también, últimamente, siempre nos recomiendan que no los usemos indiscriminadamente.

En resumen, como explican hoy en día todos los expertos, cuando se utilice un biocida hay que asegurarse siempre de hacer un uso correcto.

 Esto también se aplica, por tanto, a las sustancias biocidas conservantes utilizadas para preservar la cosmética natural. Y en este punto sería importante entender, por tanto, la diferencia entre biocidas selectivos y biocidas menos selectivos.

 

BIOCIDAS SELECTIVOS FRENTE A BIOCIDAS NO SELECTIVOS

Aunque este concepto se aplica en agronomía para diferenciar entre las sustancias biocidas que combaten diferentes plagas, en medicina el término hace uso a la capacidad de una sustancia biocida de respetar las bacterias buenas exterminando únicamente las bacterias malas o patógenas.

Y esto es lo que hoy en día ha propiciado el auge del herbalismo, la aromaterapia y la cosmética natural. Nos guste más o nos guste menos, parece ser que las sustancias biocidas capaces de discriminar entre bacterias buenas en un organismo frente a bacterias malas, suelen de origen natural.

Es por esta razón que se están haciendo últimamente muchos experimentos con aceites esenciales por su capacidad para combatir de manera selectiva infecciones que los antibióticos convencionales han dejado de combatir dado que las bacterias se han vuelto resistentes a ellos.

https://pubmed.ncbi.nlm.nih.gov/28296357/

Y es que, al parecer, los antibióticos convencionales arrasan con todo tipo de bacterias dejando al organismo desprotegido, en cambio, el antibiótico de origen natural (planta, aceite esencial, etc.) dado que está formado por una sinergia de múltiples compuestos orgánicos diferentes que suelen ser más difíciles de identificar por las bacterias, proporciona una eficacia mayor, así como un mayor grado de respeto por el organismo tratado.

Se ha visto pues que el jengibre combate algunas bacterias estomacales e intestinales dañinas, pero respeta a las bacterias buenas, favoreciendo la digestión. Igualmente ocurre con el ajo o la cebolla crudas. O el aceite de Neem, que combate las plagas dañinas de los cultivos respetando a las plantas, y que, cuando se utiliza en un contexto medicinal, respeta, por ejemplo, a las bacterias buenas de nuestra cavidad bucal o de nuestra piel si se utiliza como aceite de tratamiento frente a la psoriasis.

Por tanto, un agente biocida selectivo, por definición, sería aquella sustancia con capacidad para combatir los patógenos respetando el entorno bacteriano saludable de un organismo.

Es por ello que una sustancia biocida selectiva, por ejemplo, un conservante de los que a veces necesitamos utilizar en cosmética natural, puede preservar la vida útil de nuestro producto sin destruir la capa protectora natural de nuestra piel que actúa como barrera frente a los organismos patógenos.

 

LA BIODISPONIBILIDAD DE LOS INGREDIENTES EMPLEADOS EN UNA FORMULACIÓN

Otra cuestión muy importante a tener en cuenta es la biodisponibilidad de una sustancia. Ocurre con las sustancias sintetizadas en un laboratorio que, muchas veces, el cuerpo no puede reconocerlas y asimilarlas con lo cual se convierten en un tóxico que el cuerpo tiene que eliminar con esfuerzo.

Éste era el caso que planteaba en un artículo anterior acerca del flúor que se añade artificialmente a las pastas dentales. Cuando el flúor es de origen natural no suele presentar un problema de biodisponibilidad, con lo cual, puede resultar beneficioso en la prevención y tratamiento de las caries.

 

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Es la misma razón por la que protestamos por la cosmética “natural” cargada de sustancias de síntesis que publicitan algunas páginas.

Ejemplo de receta de crema de tratamiento para la psoriasis encontrada en internet:

15% de oleato de caléndula

5% de manteca de karité

9% de Oleato de pimienta de Cayena

8% de Aceite de comino negro (que funciona como un símil de la cortisona)

2% de Cera de abejas

4% de Olivem 1000

7% de Monoestearato de Glicerilo

1% de Alcohol Cetílico

14% de Hidrolato de sándalo que es antiinflamatorio

14% de Hidrolato de manzanilla romana

5% de Aloe vera

0’5% de Alantoína, que es también antiinflamatoria

6% de Urea, que es queratolítica

1% de Palmitato de retinol (vit. A)

5% de Extracto de corteza de sauce, que es antimicrobiano y queratolítico.

Más un 1% de vitamina E y un 1% de conservante COSGARD

0’1% de extracto C02 de manzanilla azul

Y los siguientes aceites esenciales en la proporción de 0’75% cada uno de ellos:

Abeto negro (símil cortisona, dermatitis), katafray (antiprurito, antihistamínico), Incienso, y menta piperita (anestésico, antipruriginoso) …

Sustituibles por los de lavanda, zanahoria, manzanilla azul o matricaria, manuka, copaiba…

 

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Esta receta que a primera vista parece muy buena y muy completa, si se observa bien, se apreciará que puede ser una bomba para una piel afectada de psoriasis.

Primero, por la enorme cantidad de distintos componentes que lleva susceptibles de ocasionar incompatibilidades entre ellos cuando, lo que se busca, precisamente más en una crema de tratamiento, es crear sinergias.

Después, para poder controlar toda esa agua que le ha metido, lógicamente, debe añadirle un 1% de Cosgard. Luego pensad en todos los ingredientes activos sintéticos como la urea, el monoestearato de glicerilo, la alantoína de síntesis, cuando la planta de la consuelda la contiene de manera natural…

Y el colmo, la cantidad y variedad de aceites esenciales que lleva la receta. Que sí, todos son muy buenos para tratar la psoriasis, pero en una sinergia armónica de unos pocos y en una dosis mucho menor. Incluso, los expertos, recomiendan no utilizar aceites esenciales en los productos destinados a este tipo de pieles tan delicadas. Como siempre decimos, los aceites esenciales son muy potentes.

Pensad que los jabones diseñados para las pieles delicadas (con dermatitis, psoriasis, etc.) se elaboran incluso sin tensioactivos para ser más suaves. Se conocen como “los jabones sin jabón”.

No os dejéis llevar por este tipo de publicidad engañosa, una “paella” no está mejor porque le pongamos más ingredientes, sino porque que sepamos combinar unos cuantos, los tradicionales, de forma armónica. Y una receta cosmética es algo similar.

Una crema para una persona afectada de psoriasis puede ser un simple aceite vegetal de calidad, que no necesita de ningún conservante, combinado con unas gotitas de aceite esencial de mirra.

Y no lo digo yo, sino John O.A. Pagano, autor del libro: “Cuidado natural de la Psoriasis” Edit: Gaia

Lo más importante en este tipo de pieles es que estén hidratadas y nutridas para evitar la inflamación y la descamación y esto, siempre, de manera muy suave para que no se irriten más.

Frotarse, simplemente con aceite natural de Neem, ya suele proporcionar un gran alivio a este tipo de pieles.

 

SIGUIENDO CON EL HILO DE NUESTRO DISCURSO

Sin embargo, una sustancia o un compuesto no tienen por qué ser nocivos de por sí por el mero hecho de haber sido sintetizados en un laboratorio. No siempre es así. Tenemos el ejemplo del ESP (extracto de semillas de pomelo) del que también hablábamos en una entrada anterior.

De lo que se trata es de que, aunque haya sido sintetizado en un laboratorio, el resultado sea biodisponible, es decir, que nuestro cuerpo no lo reconozca como un tóxico que no puede metabolizar.

Naturalmente, ésta es la razón por la que, en las páginas de ingredientes cosméticos para pieles sensibles, puede leerse con frecuencia que sus productos están basados en ingredientes naturales o naturalmente idénticos: “Based on natural and nature-identical ingredients”. El óxido de zinc, por ejemplo, que la mayoría de nosotros utilizamos para dotar a nuestras cremas naturales de un factor de fotoprotección suele ser un producto sintetizado en un laboratorio copiando la sustancia natural.

https://www.woohoobody.com.au/blogs/news/what-are-nature-identical-ingredients-and-what-is-natural-anyway

Lógicamente, los fabricantes de cosmética no son tontos y saben muy bien que los productos naturales tienen una mayor biodisponibilidad, mayor asimilación y mejor tolerancia en todo tipo de pieles, incluidas las más sensibles, lo que ocurre es que “fabricar” natural es muy caro y difícil de llevar a término, y ésa es la razón por la que intentan vendernos el producto con estrategias de camuflaje verde o “greenwashing”.

 

NUESTRA PROPUESTA BIODISPONIBLE Y ANTI-TÓXICA

Como antes comentábamos, si vas a elaborar cosmética natural casera no utilices conservantes (utiliza la nevera y prepara pequeñas dosis de producto). Y si no es posible, intenta siempre utilizar como conservantes de tus preparaciones caseras sustancias lo más naturales posibles, o, al menos, naturalmente biodisponibles que causan menos irritación en las pieles sensibles, con lo cual, permiten que el conjunto de nuestro producto se absorba y asimile mejor.

Por ejemplo, frente al famoso COSGARD o Geogard (ambos son lo mismo) que todo el mundo usa alegremente; ¿por qué no utilizar LEUCIDAL?

Una página web experta en ingredientes para la cosmética natural

https://www.jojoli.nl/leucidal-sf-complete.html

lo compara con Cosgard y con Rokonsal y el Leucidal, la verdad, sale airoso con la comparación.

 

LEUCIDAL-SF-Compleet: Conservante de origen natural producido mediante biotecnología y certificado como ecológico por BDIH y Natrue. Cuyo INCI es: Lactobacillus ferment, Lactobacillus, Cocos Nucifera (coconut) fruit extract.

Descripción: Leucidal SF Complete destaca por su buena compatibilidad con la piel en los cosméticos. Es un conservante de amplio espectro y protege contra levaduras, mohos y bacterias. Por tanto, no es necesario un conservante adicional. Es un líquido transparente que, a diferencia de Rokonsal y Cosgard, se disuelve muy fácilmente en agua. Se utiliza en dosis del 2-4 %

Leucidal SF Complete combina la actividad antibacteriana del fermento del lactobacillus con la actividad antifúngica de AMTicide Coconut (derivado del Coco).

Su aplicabilidad es comparable a la de Rokonsal y Cosgard, sin embargo, Leucidal Compleet es eficaz en un rango de valores de pH más amplio; a saber, 3-8 (en lugar de un máximo de 5 y 7) y más soluble en agua.

Si no encontráis el LEUCIDAL Compleet, el LEUCIDAL simple también es muy interesante e incluso más apropiado para las pieles más sensibles. INCI: Leuconostoc/Radish Root Ferment Filtrate.

Eso sí, su capacidad para alargar la vida útil del producto es algo menor y se reduciría a un máximo de tres meses. Se trata de un producto de origen 100% natural producido por la fermentación de rábanos con las bacterias Leuconostoc Kimchii (un género de bacterias del ácido láctico) Es un conservante muy bien tolerado por la piel que contiene péptidos con propiedades antibacterianas que a la vez han mostrado propiedades hidratantes y acondicionadores en la piel.

Dosificación: 2%-4% para una conservación de 2 a 3 meses en condiciones óptimas de elaboración y conservación. Un gramo de Leucidal corresponde aproximadamente a 22 gotas.

Uso: Con Leucidal ® Liquid podemos conservar todo tipo de cosméticos caseros que contienen fase acuosa como geles, emulsiones (lociones, cremas, leches), champus, geles de ducha, sprays etc. Lo añadimos al producto terminado y enfriado y mezclamos/removemos bien para homogeneizar.

Leucidal ® Liquid actúa en el rango de pH de 3 a 8 y es estable a temperaturas hasta 70°C.

En la tienda de cremas caseras.es también es posible encontrar un nuevo conservante de origen vegetal, el DERMORGANICS 1388, cuyo INCI es: Glycerin, Aqua, Sodium Levulinate, Sodium Anisate.

Este conservante cumple con los criterios ECOCERT (100 % natural y 46 % de origen orgánico/ecológico) y conserva los productos caseros un máximo de tres meses. Además, sus componentes son de origen vegetal: anís estrellado, caña de azúcar, soya/maíz y glicerina vegetal.

USOS: Puede emplearse tanto en emulsiones de aceite-en-agua (o/w) como en agua-en-aceite (w/o) o en bases hidroalcohólicas. Puede introducirse al principio de la fase acuosa o al final (no hay problema con la temperatura) aunque es recomendable que el pH de la formulación se sitúe entre 4 y 5,5. Se dosifica entre el 2- 4% y, al igual que el Leucidal, no suele causar irritaciones o alergias.

En la misma línea, evitaremos los perfumes sintéticos, así como el uso excesivo de aceites esenciales. El peligro con los aceites esenciales no es que sean tóxicos, puesto que son productos totalmente naturales, sino su elevada potencia biocida que puede producir irritación en la piel si no se sabe ajustar la dosis correctamente. Como son muy potentes, generalmente, las dosis han de ser muy bajas.

 

DIFERENTES CONSERVANTES DISPONIBLES COMERCIALMENTE

Junto al conocido Cosgard, encontramos otros conservantes comerciales basados en diferentes mezclas químicas. Entre ellos, el Rokonsal, el Sharomix, el Sorbato Potásico, que también se usa para preservar la comida procesada de hongos y mohos y que, normalmente, precisa del agregado de otro conservante bactericida complementario.

El Rokonsal y el Sharomix consisten, al igual que el Cosgard, en mezclas en diferentes proporciones de ácido benzoico y alcohol bencílico. A veces con agregado de ácido sórbico o dehidroacético.

GEOGARD o COSGARD: Este conservante del que anteriormente hablábamos se compone de alcohol bencílico y ácido dihidroacético. Geogard y Cosgard son los nombres comerciales de este conservante, por lo que figurará en la etiqueta como alcohol bencílico y ácido dihidroacético. Se trata de una mezcla sinérgica de un ácido orgánico y alcohol. Los dos ingredientes son compuestos orgánicos aceptados para su uso en cosmética natural y orgánica y aprobados por Ecocert. Este sistema conservante tiene una amplia gama de usos potenciales, es eficaz en productos con un pH de 2-7 y no incluye parabenos, formaldehído ni isotiazolona. Sin embargo, se ha comprobado que el alcohol bencílico puede irritar a los bebés y a las personas con pieles atópicas.

ABSOLUTO DE BÁLSAMO DEL PERÚ (Myroxylon balsamum) que es una extracción en alcohol de la resina de este árbol con sus propiedades. Normalmente se utiliza como fijador de perfumes, pero puede actuar también como conservante dada su importante cantidad de ácidos y ésteres fenólicos: benzoato de bencilo (44,85%), cinamato de bencilo (28,25%), ácido cinámico (9,27%), ácido benzoico (8,10%) …

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EXTRACTO DE RESINA DE BENJUÍ: Normalmente, también se trata de una extracción en alcohol de la resina del árbol del benjuí. Su contenido en ácido benzoico es superior al 60% y contiene además benzoato de bencilo en un porcentaje no inferior al 3%. Ambos conservantes tienen además un agradable olor avainillado muy característico. Estos dos conservantes naturales serían algo así como una versión natural del Cosgard por su alto contenido en ácido benzoico natural.

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NATICIDA O PLANTASERV Q: Naticide o Plantaserv Q son los nombres comerciales de este conservante natural. Podéis encontrarlo en las etiquetas como Fragancia o Parfum. Generalmente, estos términos son señales de alerta, sin embargo, Naticide es un compuesto seguro que se usa en cosméticos naturales y orgánicos. Es posible que puedas identificarlo por su dulce aroma a vainilla y almendra. Este conservante es de origen vegetal y tiene una amplia gama de usos. Es eficaz para prevenir el crecimiento de diversas levaduras y mohos en productos con un pH de 4-9.

ESP, extracto de semillas de pomelo o (GSE, en su original: Grapefruit seed extract): Este producto, que en un principio no fue diseñado como conservante cosmético, sino como tratamiento antibiótico de las gripes y resfriados que muchos naturópatas utilizan para combatir virus en un nivel general, se ha popularizado como conservante cosmético por su buena tolerancia dérmica y su escasa probabilidad de producir irritaciones.

Este conservante tiene una buena eficacia antibacteriana, pero es menos eficaz en levaduras y mohos. Lo cierto es que es un conservante muy útil a la hora de conservar todas las preparaciones cosméticas que contienen una fase acuosa (sin goma xantana) y se puede complementar con algunas gotas de un AE antifúngico, como el árbol de té, con lo cual su capacidad de conservación se prolonga considerablemente. Por ejemplo, conserva de manera muy natural el gel de aloe vera casero, también, las lociones e hidrolatos caseros a base de agua. Este conservante permite alargar la vida útil de estos productos durante al menos un mes y algo más combinado con el AE de árbol de té.

Sin embargo, no es un conservante muy adecuado cuando queremos preservar cremas emulsionadas con Ester de sucre porque tiende a desestabilizarlas. Igualmente, desestabiliza las cremas emulsionadas con la ayuda de la goma xantana e incluso tiende a separar las fases de las preparaciones con Olivem 1000.

PLATA COLOIDAL: La encontrareis como componente de excepción en las cremas para el tratamiento de las pieles atópicas. Sin embargo, no suele encontrarse entre los conservantes disponibles en las páginas de proveedores de ingredientes para la cosmética natural.

 

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La plata es un agente antimicrobiano de amplio espectro cuya eficacia ha sido probada frente a los microorganismos que nos rodean hoy en día como E. coli, Legionella, Pseudomonas, Salmonella, S. aureus, A. niger, entre otros. La plata coloidal previene el crecimiento de bacterias, mohos y hongos, así como de otros microorganismos. El uso de compuestos de plata para el cuidado de la piel tiene certificaciones COSMOS y ECOCERT y, por este motivo, la plata coloidal, metálica o iónica es utilizada en infinidad de aplicaciones cosméticas para mantener y proteger el buen estado de la piel, así como conservante evitando el uso de parabenos.

¿Por qué no utilizarla también nosotros cuando queremos conservar nuestras cremas?

Dosificación: Entre el 0,5 -1% del producto total si se trata de plata coloidal. Y la añadiríamos en la fase final de la mezcla para que no resultase afectada por la temperatura.

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ALCOHOL NATURAL O ETANOL: El alcohol sin desnaturalizar, del que se utiliza para elaborar tinturas, es un conservante natural especialmente indicado para nuestros champús y geles de ducha, así como para todas nuestras lociones y cremas teniendo en cuenta que el grado de protección de este conservante natural no es el mismo que el de un conservante específicamente diseñado a tal efecto como el Leucidal, por ejemplo.

Sin embargo, mucha gente macera plantas como la cola de caballo o el extracto de corteza de sauce en este alcohol alargando enormemente su utilidad como conservante. Por ejemplo, es posible macerar cola de caballo seca durante unas 2 o 3 semanas en alcohol removiendo de vez en cuando. Después, la filtramos y obtenemos este interesante conservante natural.

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ÁCIDO SALÍCILICO VEGETAL: Macerar extracto de corteza de sauce en etanol es aún más efectivo como conservante porque el árbol del sauce (salix alba) contiene salicinas naturales. Es decir, ácido salícilico vegetal natural. Este conservante natural es pues muy eficaz contra las bacterias, pero menos contra levaduras y mohos, para prolongar el tiempo de conservación se recomienda combinarlo con otro conservante, que podrían ser unas gotas de un aceite esencial antifúngico como el árbol de té o la palmarosa.

Este conservante basado en una maceración natural de la corteza del sauce en etanol no es irritante ni sensibilizante y mejora la renovación celular de la piel.

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El árbol del sauce ha sido históricamente apreciado por sus propiedades analgésicas, antisépticas, astringentes, antipiréticas y anti-inflamatorias. Estudios actuales han comprobado que el ácido salicílico natural de este extracto de sauce promueve la renovación celular mucho más que el ácido salicílico sintético utilizado por separado. Lo mismo se demostró en el caso de propiedades antimicrobianas. ¿Seguramente será debido a su mayor biodisponibilidad?

El ácido salicílico tiene una acción queratolítica (efecto “peeling” que estimula la renovación celular, alisa y suaviza la piel y previene las callosidades) y, además, por sus propiedades astringentes y antibacterianas ayuda a regular la piel grasienta y es muy apropiado para el cuidado de la piel con acné y puntos negros. Por tanto, este conservantte, está especialmente indicado para elaborar productos de limpieza para la piel con impurezas, cremas anti-acné y anti-edad, y champús con efecto anticaspa o para cabellos grasos.

 

ANÁLISIS DE LOS CONSERVANTES NATURALES CON SUS VENTAJAS E INCONVENIENTES

El conservante Naticide o Plantaserv Q es muy suave y se supone que lo toleran incluso los niños pequeños. Mantendrá nuestras preparaciones durante unos 3 meses. En cosmética casera se dosifica al 0,6%.

Sin embargo, tiene el inconveniente de que es escasamente soluble en medios puramente acuosos, provocando por ello riesgo de irritación cuando se usa en geles o lociones acuosas. Aunque, si se mezcla en una emulsión, no supone ningún problema. Se utiliza con éxito en cremas, champús, lociones…

Si necesitáis un conservante más estable para conservar, por ejemplo, el gel de aloe vera natural o las emulsiones acuosas, utilizad entonces el ESP como antes comentábamos.

ACEITES ESENCIALES: Estrictamente hablando, los aceites esenciales no son conservantes. Sin embargo, algunos tienen un poder antibacteriano o fungicida significativo, que puede mejorar la vida útil de nuestros cosméticos. No debemos confiar en ellos como conservantes en exclusiva porque no funcionará, o al menos no por mucho tiempo. Sin embargo, a veces pueden actuar potenciando la acción de otros conservantes como comentábamos en el ejemplo del ESP.

POR EJEMPLO; para potenciar la acción bactericida de un conservante, podemos recurrir a unas gotas de los siguientes aceites esenciales con capacidades bactericidas: lavanda, árbol de té, laurel noble o incluso eucalipto radiata o tomillo.

Para potenciar el efecto fungicida, podemos recurrir a los aceites esenciales fungicidas como el árbol del té, el geranio rosa, la palmarosa o incluso el palo de rosa o el hô.

Recordar, como ya sabemos, que todos estos aceites esenciales deben evitarse en niños menores de tres años y algunos de ellos también en embarazadas.

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Y, LA MEJOR SOLUCIÓN DE TODAS

Es elaborar alternativas cosméticas “sin agua” que no necesitan de biocidas para su mantenimiento.

Por ejemplo:

Utilizar pastillas de jabones saponificadas en frío como alternativa a los geles de ducha, que además no necesitan envases y son más sostenibles que los productos envasados en botellas de plástico.

Pastas de dientes formuladas sin agua.

Utilizar un hidrolato como tónico purificante sustituto de un agua micelar cargada de conservantes.

Desmaquillantes formulados sin agua, a base de aceites.

Utilizar una BB-cream formulada sin agua como la que ofrecíamos en una entrada anterior.

Utilizar serums de aceites en lugar de cremas faciales.

Utilizar champús sólidos que tampoco necesitan de conservantes.

Muchos de los productos que elaboréis vosotr@s mismos (desodorantes, geles, jabones) pueden mantenerse durante semanas con algunas gotas de aceites esenciales potentes como los de limón, romero, lavanda… y pensad que también podéis combinarlos inteligentemente para potenciar sus efectos. Por ejemplo, el aceite esencial de limón, que es biocida, con el AE de clavo que es antifúngico…

Como podéis ver, muchas cosas son reemplazables. No creáis que a veces yo no caigo también en la tentación de las cremitas y lociones caseras que contienen agua, pero, en ese caso, procuro utilizar conservantes naturales que no me dejen la piel acartonada.

Pensad que todos los conservantes no biodegradables que vosotr@s os evitáis se los evitáis también al medio acuático que es donde acaban todas las sustancias que consumimos.

 

CONCLUSIÓN

En resumen, ningún conservante es completamente inocuo para la piel y el cuerpo. Ninguno de ellos es inofensivo debido a sus capacidades biocidas, más o menos selectivas, pero no olvidemos también que la dosificación es muy importante.

Es la dosis la que produce le veneno como se ha dicho siempre a lo largo de la historia de la medicina. Muchas sustancias que en pequeñas dosis pueden resultarnos beneficiosas pueden ser enormemente tóxicas en dosis mayores.

 

 

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