Es curioso observar cuántas personas compran solo protectores solares minerales orgánicos y no tóxicos y, sin embargo, no piensan que usar una pasta de dientes “azul brillante” todos los días tal vez también pueda ser un problema.

 

 

Hay muchas buenas razones para hacer nuestra propia pasta de dientes, pero la principal es que las marcas comerciales de pasta de dientes contienen ingredientes tóxicos que son dañinos para la salud, como el flúor, que está más que comprobado que es venenoso.

 

ESTE ARTÍCULO ESTÁ, POR TANTO, BASADO EN LOS CONSEJOS DE DENTISTAS EXPERTOS

“No dejes que la pasta de dientes sea una ocurrencia tardía. La pasta de dientes que usas puede tener un efecto tremendo no solo en tus dientes, sino también en tu salud en general”. Mark Burhenne, DDS. Source: https://askthedentist.com/diy-toothpaste/

El Dr. Burhenne ejerce como dentista desde hace 35 años. Graduado de la Escuela de Odontología Dugoni de San Francisco, CA en 1987 y  miembro de la Academia Estadounidense de Medicina Dental del Sueño (AADSM), la Academia de Odontología General (Chicago, IL), la Academia Estadounidense de Salud Sistémica Oral (AAOSH), y la Junta Dental de California.

Este mismo dentista, el Dr. Burhenne, habla en su blog de los mejores ingredientes que se pueden utilizar al hacer nuestra propia pasta de dientes y de los ingredientes que debemos evitar. Porque, el hecho de preparar nuestra propia pasta de dientes casera no significa que, automáticamente, vayamos a conseguir una receta perfecta que no dañe nuestros dientes. Conocemos un montón de blogs con recetas que son perjudiciales para el esmalte dental y que, incluso, dañan nuestro microbioma.

¿Qué sentido tiene pues que evitemos las pastas fluoradas que dañan nuestro microbioma bucal si despues nosotros elaboramos una pasta casera que tiene los mismos efectos?

Es importante pues conocer los ingredientes que hemos de evitar así como, muy al contrario, los ingredientes que conviene que utilicemos en nuestra pasta dental casera.

 

 

 

¿POR QUÉ HACER PASTA DE DIENTES DIY?

Según este mismo odontólogo estadounidense: “Muchas marcas convencionales de pasta de dientes contienen ingredientes dañinos o incluso tóxicos, incluyendo:

-Triclosán. Un pesticida y disruptor hormonal.

-Lauril sulfato de sodio (SLS). Provoca aftas en muchas personas.

-Colorantes artificiales. Relacionados con el TDAH y la hiperactividad en los niños. La pasta de dientes no tiene por qué ser azul.

-Flúor*. Tóxico si se ingiere y, además, ni siquiera es efectivo en las pastas de dientes.

-Ingredientes altamente abrasivos que dañan el esmalte haciendo los dientes sensibles y más propensos a la recesión de las encías y a las caries”.

El dentífrico debe ser sólo un poco abrasivo: esta granulosidad ayuda al movimiento del cepillado para eliminar la biopelícula del diente. En este caso, la glicerina, sin ser tóxica, actúa como un jabón que despoja a la mucosa oral natural del cuerpo de sus componentes saludables alterando, por tanto, el microbioma o biopelícula natural de la boca y las encías. Lamentablemente, casi no hay marcas de pasta de dientes comerciales que no contengan glicerina y, lo que es aún más grave, muchas recetas de pasta de dientes casera también la incluyen.

*En la actualidad, los beneficios del flúor están fuertemente cuestionados aunque se propuso durante mucho tiempo para prevenir las caries. Hoy se ha visto que el fluoruro es una sustancia peligrosa por encima de una determinada dosis, siendo los niños particularmente vulnerables a él. Entre otros efectos adversos, podría causar daño cerebral e hipotiroidismo y el desarrollo de cánceres de huesos en varones jóvenes. En el 2010, la OMS, también clasificó el fluoruro entre los 10 productos más tóxicos para el medio ambiente.

En sí misma la composición de una pasta de dientes no es tan importante como lo es el método de cepillado en sí, el evitar alimentos refinados, los muy avinagrados, el azúcar blanco y el alcohol. Pero además, si echamos un vistazo a los ingredientes de una pasta de dientes veremos que la mayoría contienen algunos de los componentes tóxicos anteriormente detallados: lauril sulfato sódico, triclosan, flúor, derivados del petróleo o parabenos, que tienen una toxicidad demostrada a largo plazo derivada de su uso crónico.

 

 

 

LOS MEJORES INGREDIENTES PARA USAR EN UNA PASTA DE DIENTES CASERA

Aceite de coco. El aceite de coco tiene un efecto depurativo, principalmente debido al componente del ácido láurico. Este aceite respeta y mejora el microbioma intestinal (recordemos que el intestino comienza en la boca) y previene, de manera natural, las cándidas en la cavidad bucal. Se ha comprobado que ayuda a curar las encías doloridas y sangrantes y reduce las infecciones fúngicas orales. Por tanto, este componente previene las caries y el mal aliento y reduce la inflamación de las encías.

Aceite de bayas de laurel. Este aceite posee, al igual que el aceite de coco, un alto porcentaje de ácido láurico, con lo que es ideal de cara a la higiene bucal. Sin embargo, cuenta con la ventaja de que endurece menos que el aceite de coco en las temperaturas frías y esto hace que sea más fácil de poderlo utilizar de cara  la preparación de nuestras pastas dentífricas caseras.

Aceite de sésamo. La principal ventaja del aceite de sésamo es que no endurece como los anteriores, la cual cosa favorece enormemente el que podamos preparar y envasar nuestras recetas de pasta dentífrica casera. Por lo demás, el aceite de sésamo ha sido ampliamente utilizado en la tradición ayurvédica por sus propiedades de cara a la higiene bucal. Y es que este aceite es una herramienta excelente para neutralizar el ácido y mejorar la salud dental. Se sabe que las semillas de sésamo reducen la placa y ayudan a remineralizar el esmalte dental. El aceite de sésamo forma una especie de jabón en la boca que ayuda a arrastrar la placa a la vez que abrillanta el esmalte dental y previene la caries evitando, por tanto, el mal aliento y el sangrado de las encías.

Aceite parcialmente ozonizado. En principio, serviría cualquier aceite de calidad prensado en frío. Lo más importante en este caso sería que el aceite que utilicemos sea un aceite parcialmente ozonizado, es decir, de los que podemos ingerir con toda seguridad. Si lo vais a preparar vosotros mismos en casa porque contais con el dispositivo ozonizador y un aceite de calidad de primera presión en frío, personalmente, no lo dejaríamos más de media hora en contacto con el ozono. Seguramente, un aceite de oliva virgen, o de lino, por su riqueza en omegas, serían una buena elección. O, como decíamos, un aceite de sésamo, que también se utiliza mucho en la técnica del “oil pulling” para arrastrar las toxinas de la cavidad bucal.

Cacao en polvo. Al parecer, la teobromina que el cacao contiene promueve la remineralización del esmalte dental en lugar de atacarlo como hace el flúor. Un equipo de investigación del Instituto de Tecnología de Massachusetts (MIT) encontró que uno de los taninos presente en el cacao, la teobromina, inhibe la actividad de la enzima bucal dextransucrasa, elemento clave en la formación de la placa dental, sin la cual la caries dental no aparecería.

https://pubmed.ncbi.nlm.nih.gov/19397954/

Arcilla bentonita. Un pulidor natural rico en minerales y no demasiado abrasivo. También es alcalina, por lo que ayuda a reducir la acidez de la boca. No tengas miedo de meterte “suciedad” en la boca: nos han lavado el cerebro para que pensemos que tenemos que esterilizar nuestra boca con enjuagues bucales que eliminan “el 99% de los gérmenes”, pero una salud dental óptima consiste en realidad en conseguir un ecosistema equilibrado de bacterias en la boca que nos proteja de las enfermedades y favorezca la remineralización de nuestros dientes. La arcilla contribuye a la desintoxicación de metales pesados y toxinas presentes en la boca. Por sí sola, la arcilla de bentonita tiene una carga negativa, por lo que se une fácilmente a las toxinas y las arrastra. En la industria, se utiliza para limpiar y pulir coches exóticos sin dañar el acabado.

Hydroxiapatita. La hidroxiapatita es una forma de calcio que forma parte de la composición de nuestro esmalte dental y nuestra dentina. El esmalte restante se compone de agua, colágeno y otras proteínas. Se considera un componente eficaz para la remineralización de los dientes, lo que puede ayudar a curar las caries y prevenir otras nuevas. Además, en un estudio de 2019 publicado en BDJ Open, los investigadores encontraron que la hidroxiapatita era tan efectiva como el fluoruro para prevenir y revertir la caries dental en los niños.

Carbón activado. El carbón activado se une al recubrimiento de nuestro esmalte dental, que suele ser la placa bacteriana, no nos engañemos, y extrae las toxinas y los productos químicos que se le han adherido al igual que hace en los hospitales donde se utiliza para tratar a los pacientes que han sido envenenados. Sin embargo, no hay que esperar milagros, ya que no “blanquea” los dientes y no aborda los daños y las manchas más profundas que se producen en el interior del diente.

Xilitol. El xilitol reduce las bacterias de la cavidad bucal y dificulta que se adhieran al esmalte dental. Pero no es conveniente añadir demasiado, ya que es un edulcorante: una cantidad excesiva puede reprogramar nuestras papilas gustativas para que deseen el dulzor en exceso.

Eritritol. Pertenece al grupo de los denominados polialcoholes, un grupo de moléculas químicas que cuentan con la propiedad de endulzar comidas y bebidas. Al igual que el xilitol es de origen completamente natural ya que proviene de frutas y alimentos fermentados. Cuenta con la propiedad de inhibir la proliferación de placa bacteriana y previene, además, la formación del hongo Cándida Albicans. La stevia es otro endulzante de origen vegetal con similares propiedades a los anteriores.

Sal marina. Una pizca de sal rica en minerales y oligoelementos como las sales marinas o las del Himalaya que nos aporten los minerales necesarios que son buenos para los dientes.

Tierra de diatomaeas de grado alimentario. Por la misma razón que la sal marina, la tierra de diatomeas aporta una gran cantidad de minerales como la sílice que son muy importantes para remineralizar los dientes.

Bicarbonato de sodio. Nuestros dientes y nuestra boca están constantemente atacados por los ácidos debido a los alimentos que comemos. Neutralizar estos ácidos con verduras y agua es esencial para mantener un pH adecuado en la boca que favorezca las bacterias adecuadas, así como para proteger el esmalte de la caries. El bicarbonato de sodio tiene un pH de 9 a 11 (alcalino), por lo que alcaliniza y ayuda a neutralizar los ácidos sin ser demasiado abrasivo para los dientes.

Aceite de vitamina E. Ayuda a proteger el cuerpo de los radicales libres con sus propiedades antioxidantes y antiinflamatorias.

Extractos herbales y activos de origen vegetal. Cada uno con sus diferentes propiedades, personalmente, pensamos que puede ser interesante incluir algunos de ellos, bien en polvo, bien en forma de oleato elaborado con una base de aceite de vitamina E.

Por ejemplo, los extractos de perejil, menta, cilantro, salvia e, incluso, el propóleo en polvo, tienen una actividad antiséptica ligera que combate las bacterias dañinas sin alterar las buenas.

 

AUNQUE, SIN DUDA, LOS QUE CALIFICARÍAMOS DE ACTIVOS HERBALES ESTRELLA SERÍAN LOS SIGUIENTES:

El extracto de cúrcuma. Investigaciones recientes sugieren la cúrcuma favorece una buena salud bucodental. Por ejemplo, si padecemos una infección de encías, la cúrcuma puede ser un remedio eficaz para nuestros problemas periodontales. Según un artículo publicado por Mejor con Salud, el gel de cúrcuma para las encías es eficaz para el tratamiento de la inflamación gingival dado que la acción de la curcumina es comparable a la de la clorhexidina.

 

 

Los estudios sugieren además que la cúrcuma puede emplearse para combatir la placa dental, cosa que podría explicar la fama que la cúrcuma se ha creado como eficaz ingrediente blanqueador dental.

El extracto de jengibre. Este extracto desinflama las encías y sus propiedades antioxidantes combaten las bacterias orales dañinas preservando el microbioma bucal sano.

 

 

El extracto de Miswak. Este extracto es extraído del árbol Arak (Salvadora persica) y varios estudios científicos han demostrado que posee propiedades antibacterianas, antifúngicas, antivirales, cariogénicas y antiplaca. También han afirmado que el miswak tiene efectos antioxidantes, analgésicos y antiinflamatorios. El uso de un miswak tiene un efecto inmediato en la composición de la saliva. Y para finalizar, han confirmado que la eficacia de limpieza química y mecánica de los palos de masticación de miswak son iguales y, en ocasiones, mayores que la del cepillo de dientes.

 

 

El extracto de Neem. Tradicionalmente en la India, se ha utilizado el extracto de Neem por sus virtudes extraordinarias para evitar las enfermedades periodontales. Los hindúes mastican ramitas de Neem a modo de cepillo de dientes. La savia de las ramitas ayuda a limpiar los dientes al tiempo que protege la boca de enfermedades. El aceite de Neem posee propiedades astringentes y antisépticas para evitar el mal aliento, destruir los microorganismos presentes en los dientes y para luchar contra la caries dental. El Neem es un potente antioxidante que neutraliza los radicales libres que pueden influir en el desarrollo de infecciones además de un potente agente antiinflamatorio. Tiene efectos antimicrobianos y puede ser efectivo contra varios tipos de bacterias, virus y hongos.

 

 

 

Y la combinación de los extractos de clavo y canela que actúan limpiando hígado e intestinos por dentro y previniendo así la placa dentaria y la halitosis. La canela contiene cinamaldehído que según un artículo del Centro Nacional de Información de Ciencias Médicas ha sido probado por su efecto antimicrobiano en el ámbito de la odontología.

https://www.redalyc.org/journal/3786/378663205009/html/

 

 

Como decíamos, la medicina naturista ha utilizado tradicionalmente una receta de dentífrico blanqueador con cantidades iguales de calcio en polvo, canela en polvo, arcilla bentonita y clavos de olor.

 

 

 

 

RECETA DE DENTÍFRICO CASERO A BASE DE HIERBAS SEGÚN TRADICIÓN NATUROPÁTICA

Los ingredientes necesarios para esta receta son:

Dos cucharadas de arcilla bentonita

Una media cucharadita de calcio en polvo (la hidroxiapatita es la mejor opción, pero si no la encontramos, el carbonato cálcico es muy fácil de conseguir).

Una media cucharadita de canela en polvo y otra media de clavo en polvo.

Y aceite de coco.

 

PROCEDIMIENTO:

Trituraremos las hierbas a partes iguales hasta obtener un polvo fino. Añadiremos el aceite de coco y la arcilla y mezclaremos en un bol de cristal hasta obtener la consistencia deseada. La mezcla de hierbas sola puede guardarse en un tarro añadiendo aceite de coco al cepillo de dientes cada vez que se utilice. Esta pasta única es muy beneficiosa para los dientes, las encías y la boca. Huele muy bien y refresca el aliento.

La pasta se conservará sólo durante una semana a temperatura ambiente si mezclamos el aceite de coco y las hierbas. Durará mucho más si la mezclamos con el aceite al momento.

 

INGREDIENTES A EVITAR EN NUESTRA PASTA DE DIENTES CASERA

Cualquier cosa ácida. Este dentista norteamericano recomienda conseguir tiras de pH en Amazon para probar la acidez de cualquier pasta de dientes casera. Lo ideal es que cualquier cosa que hagamos tenga un pH de 7 (neutro) o superior. El esmalte de los dientes está hecho para resistir los ácidos, pero los dientes suelen estar bajo un constante ácido debido a los alimentos basura que ingerimos con frecuencia. Sabemos que el esmalte dental está formado principalmente por hidroxiapatita (fosfato de calcio), por lo que una alimentación rica en este mineral y en vitamina D, para que se absorba bien el calcio, es imprescindible para tener unos dientes sanos. Alimentos ricos en calcio son las verduras de hoja verde, como las acelgas, la col rizada, o los frutos secos, como las almendras o las semillas de sésamo.

El peróxido de hidrógeno. Sí, es el mismo ingrediente que se utiliza en los productos blanqueadores y funciona, pero no en forma de pasta de dientes y, tampoco como colutorio. Para que el peróxido de hidrógeno blanquee los dientes, es necesario mantenerlo contra el diente durante un tiempo prolongado y, además, es muy importante que el peróxido de hidrógeno sólo se aplique sobre el esmalte de los dientes; lo ideal es que no entre en contacto con las encías, la lengua y los tejidos blandos de la boca, donde crea radicales libres que nos envejecen.

En sí, no es una solución de blanqueamiento dental muy saludable, además de que sus efectos son a corto plazo. A las pocas semanas de practicar un blanqueado dental con peróxido de hidrógeno los dientes vuelven a mancharse a causa de las bebidas como el té o el café, el vino tinto o, incluso, las bayas. Una forma más segura y eficaz de eliminar estas manchas superficiales de los dientes causadas por comidas o bebidas, sería utilizar un dentífrico a base de carbón* activado que se utiliza en medicina natural por su capacidad para eliminar toxinas.

La glicerina. Sabemos que la mayoría de pastas comerciales contienen glicerina, pero si vamos a elaborar nuestra propia pasta dental casera, conviene que la evitemos. La glicerina no es en absoluto recomendable dado que su uso deja una capa resbaladiza que se convierte en un imán para la placa. En lugar de limpiar y proteger los dientes, hace que nuestra boca sea más propensa a las caries y otros problemas de salud bucal. Es mucho mejor que la sustituyamos pues por arcilla bentonita que además de remineralizar nuestro esmalte dental lo limpia de manera muy suave.

Conviene evitar los aceites esenciales. Esto puede ser una sorpresa, pero es que los aceites esenciales tienen propiedades antibacterianas que atacan el delicado equilibrio de las bacterias en nuestra boca. Pretendemos restablecer el microbioma bucal sano, no matarlo. Matar las bacterias buenas puede crear el escenario para una mala salud bucal, mal aliento y otros desequilibrios. Las bacterias buenas son muy importantes. Hay excepciones a esta regla, como los aceites esenciales de anís o de hinojo.

Y por esta misma razón, de respectar el microbioma cutáneo, desde este blog no incentivamos el uso indiscriminado de los AE en productos cosméticos como sí hacen otros bloguers en sus páginas. Tan sólo en desodorantes y algunos champús y tónicos en muy pequeña cantidad para que los beneficios de usarlos compensen las desventajas de su efecto biocida sobre nuestra barrera cutánea natural.

 

¿QUÉ INGREDIENTES BÁSICOS NO PUEDEN FALTAR EN UNA PASTA DE DIENTES CASERA?

Arcilla verde o bentonita porque remineraliza nuestro esmalte dental arrastrando bacterias y toxinas sin perjudicar a la placa bacteriana natural de nuestros dientes.

Una cucharadita de bicarbonato para contribuir a la limpieza de nuestros dientes combatiendo los ácidos que atacan el esmalte.

Y un poco de aceite para combinar ambos ingredientes (la arcilla y el bicarbonato) y facilitar su envasado y posterior uso.

 

 

Como veníamos diciendo, el aceite de coco, por su alto contenido en ácido láurico, que favorecece la salud dental, es el aceite idóneo para elaborar una pasta de dientes casera. En el caso de que no quisiéramos utilizar aceite de coco por los problemas de aplicación que presenta al endurecer; el aceite de bayas de laurel también tiene un alto contenido en ácido láurico y el aceite de sésamo se utiliza también con frecuencia en la medicina ayurvédica para cuidar de la salud bucal.

El aceite de babasú posee también un alto índice de ácido láurico, pero, debido precisamente a este alto contenido en ácido láurico, también endurece como el aceite coco y acaba presentando los mismos problemas. Es mejor pues, utilizar aceite de bayas de laurel que permanece en estado semi-sólido y es más maleable de cara a nuestras recetas o, incluso, aceite de sésamo de prensado en frío.

Otro ingrediente clave a la hora de elaborar un dentífrico casero es el bicarbonato sódico, que ya se ha convertido en el componente principal de las pastas dentales comerciales sin flúor como la pasta de la marca Parodontax.

 

 

 

Y es que el bicarbonato sódico es un agente limpiador natural y suave con un coeficiente de abrasión muy bajo. En segundo lugar, es alcalino y, por tanto, neutraliza los ácidos de la boca que suelen ser la causa de las caries. El bicarbonato de sodio también ayuda a tener un aliento fresco. En Alemania se vende mucho con el nombre de natrón y, al igual que en Inglaterra, suele utilizarse como levadura en polvo para hornear. Para la pasta de dientes, lo mejor es tomar un bicarbonato de sodio con una estructura de grano muy fino.

Evitaremos, en principio, el uso de aceites esenciales a no ser que sean un par de gotitas, por ejemplo de AE de anís o hinojo que, como decíamos, combaten las bacterias nocivas sin alterar la microbiota saludable. O, incluso, opinamos que es posible añadir un par de gotitas de AE de limón que refresca mucho y apenas afecta al resultado final. Eso sí, es conveniente que sean aceites esenciales orgánicos puros de calidad terapéutica.

*Y, aunque se hace mucha propaganda del aceite de árbol de té en la higiene oral, personalmente, nunca lo utilizaríamos por considerarlo demasiado fuerte como muy bien indica nuestro dentista americano.

Opcionalmente, es posible añadir también un poco de xilitol. El xilitol ayuda a prevenir las caries y es especialmente interesante en las pastas dentales infantiles por su agradable dulzor. Su acción se basa en que la bacteria responsable de la caries, el Streptococcus Mutans, no puede digerir el xilitol y, por tanto, muere. Además, el xilitol impide que las bacterias se adhieran al esmalte dental en forma de placa. Además, el xilitol favorece la producción de saliva (que es antibacteriana).

La estevia o el eritritol tendrían propiedades similares. *Sin embargo, si vamos a añadir uno de estos endulzantes sería mejor, probablemente, sustituir el aceite de nuestra receta por una base más adecuada (por ejemplo, aloe vera) dado que el azúcar (xilitol, etc) tiende a degradar la composición de nuestro dentífrico más rápidamente y no podríamos, por tanto,  conservarlo fuera del frigorífico.

 

Como vereis a continuación es posible añadir a una pasta básica todos los extras que considereis más interesantes y completar así la receta a vuestro gusto.

 

EXTRAS POSIBLES:

Una cucharadita de arcilla bentonita para remineralizar el esmalte dental. Éste es el extra que nos gusta más por la capacidad de la arcilla verde de arrastrar las toxinas bucales remineralizando a la vez el esmalte dental y alcalinizando la cavidad bucal para protegerla así de futuras infecciones.

Una cucharadita de tierra de diatomeas de grado alimentario, que aporta sílice y otros minerales interesantes pero que además confiere una consistencia esponjosa a nuestra pasta dentífrica que la hace más fácil de utilizar.

Una o dos cucharaditas de gel de aloe vera que hace que la pasta de dientes sea un poco más líquida y favorece el cuidado de las encías.

Una cucharadita de cacao en polvo, que, como antes comentábamos, inhibe la formación de la placa dental, previniendo las caries de manera más efectiva que el flúor.

Una cucharadita de carbón vegetal activado, que ayuda a eliminar las toxinas de la placa dental.

Una cucharadita de carbonato de calcio o, mejor, hidroxiapatita. Obviamente, para añadirle calcio al esmalte dental.

Media cucharadita de xilitol, eritritol o estevia. Azúcares de los cuales se ha comprobado que no son fermentados por las bacterias de la cavidad bucal que producen las caries. Al no ser fermentados, se previene, a su vez, la desmineralización del esmalte y la proliferación de las bacterias que producen la placa dental.

Media cucharadita de cualquiera de los ingredientes activos vegetales de los que hablábamos con anterioridad; por ejemplo, media cucharadita de cúrcuma en polvo, de jengibre, neem, miswak,etc…

 

VAMOS CON LA RECETA MÁS BÁSICA Y EFECTIVA

Las pastas de dientes caseras que propone este dentista americano en su blog incluyen agua, no sabemos si para hacer la incorporación del aceite de coco más fácil pues tenemos dudas de que dos cucharaditas de agua puedan ser suficientes para ablandar el aceite. En cualquier caso, el añadido de agua nos obliga a utilizar conservantes en nuestra pasta casera.

Y es que si vivimos en un paraíso tropical con una temperatura constante por encima de los 20 grados, es recomendable que preparemos nuestras pastas de dientes de uso habitual con aceite de coco. Pero si no es este nuestro caso os aconsejamos que reconsidereis utilizar, como sustituto, el aceite de bayas de laurel. Porque así podreis envasar fácilmente vuestra pasta, llevárosla de viaje y alargar su vida útil al evitar el antihigiénico rascado diario en el tarrito de vidrio como ocurre con las pastas a base de aceite de coco.

 

LA RECETA BÁSICA CON ACEITE DE BAYAS DE LAUREL

Nuestra receta alternativa con aceite de bayas de laurel forma una pasta bastante más maleable que el aceite de coco y evita el añadido de los conservantes siempre tan problemáticos.

Ingredientes:

3 cucharadas de arcilla bentonita

Media cucharada de bicarbonato sódico

Media cucharadita de hidroxiapatita, si disponéis de ella.

Aceite de bayas de laurel (normalmente 1/3 de la mezcla) para hacer de todo una pasta maleable.

Así de sencillo es preparar una pasta casera básica, efectiva y sencilla de aplicar que, además, es susceptible de ser envasada para facilitar la higiene de su aplicación, prolongar la viabilidad de su uso y poder viajar con ella.

 

PROCEDIMIENTO:

En un morterito cerámico introduciremos la arcilla, el bicarbonato y la hidroxiapatita removiendo muy bien para que todo quede como un polvo muy fino para que al añadir el aceite de baya de laurel se convierta todo en una masa de fácil aplicación y envasado.

Nosotros lo hemos envasado en este tubito dosificador plástico que venden en la tienda online de aroma-zone

 

 

Pero si no disponeis de un tubito como éste, también es posible envasarlo de manera muy cómoda en uno de aluminio de los que venden para envasar salsas caseras. Estos tubitos son relativamente faciles de cerrar con unas tenazas universales plegándolos en su parte trasera.

 

 

 

EJEMPLOS DE RECETAS DE PASTA DENTÍFRICA CASERA

Es importante que entendamos que todas estas pastas caseras que a continuación os proponemos no contienen conservantes y que, por lo tanto, es importante preservarlas en frascos dosificadores o en recipientes de vidrio para que se mantengan en condiciones. En algunos casos, y según la composición de la receta, puede ser necesario que la mantengamos en el refrigerador para evitar la proliferación de bacterias.

También es interesante saber que los polvos dentífricos (basados, por ejemplo, en activos vegetales como la cúrcuma, el miswak, etc…), como no contienen agua, se mantienen en perfecto estado indefinidamente. Y, en muchos casos, pueden ser utilizados también, añadiéndoles agua, como mezclas base para colutorios y lavados bucales.

 

RECETA DE DENTÍFRICO BLANQUEANTE CASERO DE SAL MARINA

Ingredientes:                           

Dos cucharadas de aceite de coco.

Una cucharada de arcilla.

Una cucharadita de bicarbonato sódico.

Media cucharadita de sal marina fina.

Unas gotitas de aceite esencial de anís, opcionalmente.

 

 

Ésta es una receta muy básica pero que funciona muy bien como blanqueante debido a la sal marina que tiene este efecto sobre nuestro esmalte dental. Y además se puede utilizar cualquier tipo de sal de calidad. También, si queremos blanquear, podemos añadir una media cucharadita de cúrcuma en polvo que refuerza el efecto blanqueante y limpia en profundidad.

 

 

PROCEDIMIENTO:

La forma más fácil de trabajar es cuando el aceite de coco está a temperatura ambiente y blando. Si está duro, ponedlo al baño maría. A continuación, añadiremos la arcilla, el bicarbonato y la sal marina, y, finalmente, las gotitas de aceite esencial. Seguiremos removiendo bien hasta que el aceite de coco se haya espesado.

Cuando la mezcla tenga una consistencia cremosa, ponedla en un tarro de cristal limpio y dejadla enfriar. Para utilizar la pasta de dientes, utilizad una cucharita o espátula para sacar un poco del tarro.

No os aconsejamos que envaseis esta mezcla elaborada con aceite de coco en un tubito dosificador porque cuando el aceite de coco endurece es imposible de extraer. Eso sí, el tarrito de vidrio lo podeis dejar sin refrigerar en vuestro lavabo porque el aceite de coco conserva muy bien la mezcla.

 

RECETA DE PASTA CASERA A BASE DE EXTRACTO DE MISWAK Y CARBÓN ACTIVO

Ingredientes para unos 50 grs de producto:

Media cucharadita de carbonato cálcico o de hidroxiapatita.

Dos cucharadas de arcilla bentonita.

Una cucharada de extracto de miswak en polvo.

Media cucharadita de carbón activo en polvo.

Oleato de Neem en aceite de oliva de prensado en frío.

*En esta receta hemos querido utilizar aceite de neem en lugar de aceite de coco por las propiedades del neem de cara a las encías, además de que el aceite de neem no enrancia y se mantiene indefinidamente en buen estado. Pero también podriais utilizar, por ejemplo, aceite de jojoba que tampoco enrancia, o incluso aceite ozonizado.

 

PROCEDIMIENTO:

Previamente, hemos triturado todos los extractos y polvos en un mortero cerámico para asegurarnos de que se integren bien y evitar la formación de grumos.

A continuación, le hemos añadido a nuestros polvos el macerado de Neem hasta que se ha formado una pasta. La relación suele ser, normalmente, de 3/1. Es decir, por tres partes de polvo, corresponde, más o menos, una de aceite para que no nos quede una mezcla excesivamente fluida. Lo mejor es que vayamos añadiendo el aceite de a poquito y veamos cómo espesa.

 

 

DENTÍFRICO CASERO EN POLVO

También es posible utilizar polvo en lugar de pasta y, en este caso, al evitar añadir aceite, la vida útil de nuestro producto se extiende indefinidamente. En este caso, necesitaremos un recipiente como éste para poder aprovechar los polvos debidamente.

 

 

Esta receta de pasta dental en polvo no contiene aceite de coco porque es una receta en polvo. Sin embargo, a la hora de cepillarnos, podemos mezclar nuestros polvos con aceite de coco si está derretido o, sino, con cualquier otro aceite con propiedades de los que comentábamos al principio de nuestro artículo.

Ingredientes básicos:

70 g de polvo de arcilla blanca o bentonita

30 g de xilitol (= azúcar de abedul, previene las caries)

3 g de bicarbonato sódico

PROCEDIMIENTO: En un mortero, moler el xilitol hasta obtener un polvo fino, añadir la arcilla blanca y el bicarbonato y mezclar bien. Y envasar en un tarrito de vidrio si no disponemos de un recipiente dosificador de polvos como los que se pueden encontrar en tiendas de cosmética casera como la de Aroma-Zone.

AÑADIDOS:

En una receta de pasta de dientes en polvo es muy fácil añadir extractos herbales. Elegiremos uno o dos extractos herbales para hacer nuestra mezcla más efectiva.

La cúrcuma, por ejemplo, es altamente eficaz además de blanquear los dientes, combinada con jengibre en polvo lo es aún más.

Pero añadir miswak en polvo también es una muy buena idea porque contiene fluoruos naturales. O neem en polvo, que protege las encías y las desinflama. Etc…

 

 

 

 

RECETAS DE COLUTORIOS NATURALES PARA ENJUAGUES BUCALES

Los enjuagues bucales se pueden usar antes o después de cepillarse los dientes. También se pueden usar entre cepillados cuando no es posible cepillarse los dientes fácilmente durante el día. Se usan también para hacer gárgaras en caso de dolor de garganta.

INGREDIENTES:

1 cucharadita de sal marina

1 cucharadita de bicarbonato de sodio

2 gotas de aceite esencial de hinojo o anís (opcional)

Una taza de agua destilada o agua ozonizada

*Este enjuague se puede mantener de manera indefinida si reservamos los polvos aparte y les añadimos el agua en el momento de su uso. Aunque no lo hiciéramos así, también es improbable que se estropee debido a la alcanilidad de la sal y el bicarbonato de sodio.

 

INSTRUCCIONES:

Agregad todos los ingredientes a una botella de vidrio con tapa y mezclad bien. Agitad bien el enjuague bucal antes de cada uso, ya que el bicarbonato de sodio y la sal se depositan en el fondo cuando no se usan.

 

 

 

ENJUAGUE BUCAL HERBAL PARA LA GARGANTA

Ingredientes:

200 ml de agua hervida en tomillo o en cualquier otra hierba de nuestra elección.

1 cda bicarbonato

1 cda de sal

 

PROCEDIMIENTO:

Hervimos el agua con el tomillo. Añadimos el bicarbonato y dejamos enfriar. Cuando esté frío, añadimos 2 o 3 gotitas de aceite esencial de limón. Lo mantendremos entre usos en la nevera en una botellita de vidrio.

USOS: Los enjuagues bucales se puede usar antes o después de cepillarse los dientes. También, en este caso, para hacer gárgaras si tenemos dolor de garganta pues una de las propiedades del tomillo es el alivio de este tipo de síntomas.

Alternativamente, también es posible utilizar otro tipo de hierbas y extractos según las propiedades que busquemos en nuestro colutorio.

Por ejemplo, del tomillo son conocidas sus propiedades antisépticas, el romero y la manzanilla son antiinflamatorios y el jengibre es analgésico. Y también es posible utilizar extractos hidroglicerinados o hierbas infundidas en etanol, vinagre o glicerina.

CONSERVACIÓN:

Si bien la sal y la alcalinidad del bicarbonato de sodio ayudan a conservar este tipo de enjuague bucal, es mejor elaborar lotes pequeños con más frecuencia en lugar de mantener un suministro grande durante un período de tiempo más prolongado.

 

 

 

 

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